¿Qué hay detrás de la nueva ofensiva de Israel en el Oriente Medio?

Foto: Slide Player

25 de septiembre de 2019
La convulsa región del Oriente Medio está una vez más en alerta máxima. Dos actores han tensado la cuerda hasta un punto donde cualquier movimiento puede desencadenar una nueva guerra

La convulsa región del Oriente Medio está una vez más en alerta máxima. Dos actores han tensado la cuerda hasta un punto donde cualquier movimiento puede desencadenar una nueva guerra.

De un lado, Israel –principal aliado de Estados Unidos en la zona– invade con frecuencia el espacio aéreo de El Líbano con sus drones cargados de explosivos. Los recientes ataques del régimen sionista contra Beirut violan nuevamente la Resolución 1701 del Consejo de Seguridad de la ONU del año 2006, con la cual se acordó el cese de hostilidades entre ambas partes.

En el otro extremo, El Líbano condenó con severidad tales agresiones y las consideró como «una declaración de guerra». El secretario general del Movimiento de Resistencia Islámica de El Líbano (Hezbolá), Seyed Hasan Nasralá, advirtió a Israel que «toda su frontera, sus fuerzas y sus asentamientos» estarán en total riesgo, si el régimen sionista vuelve a repetir tales acciones.

Esta escalada ofensiva ejecutada por Tel Aviv se suma a sus actividades similares contra Palestina, Siria, Irak e Irán, lo cual no es obra de la casualidad, sino que ha sido bien calculado por las autoridades israelíes y sus más cercanos aliados.

Más allá de las raíces históricas del conflicto, que no pueden obviarse en el análisis de este tema, ¿qué objetivos persigue esta política de confrontación directa? ¿Qué está en juego hoy en esta volátil zona?

La estrategia de Tel Aviv

Al interior de Israel, el primer ministro Benjamín Netanyahu enfrenta serios problemas con la justicia, con acusaciones de corrupción. Además, el pasado 17 de septiembre los israelíes concurrieron a las urnas para elegir su Parlamento, luego de cinco meses de celebradas unas elecciones generales, que se repitieron ante la incapacidad de Netanyahu de formar una coalición gubernamental en abril.

Por tanto, la política agresiva contra sus vecinos en el Oriente Medio busca obtener provecho electoral para conquistar la aprobación de los sectores más extremistas del Estado, en este escenario de campaña legislativa.

Pero hoy Tel Aviv enfrenta un desfavorable contexto regional para sus ambiciones, que limita su influencia. Irán, «una espina en su garganta», cuenta con respaldo internacional, fortalece sus relaciones con Rusia y tiene el apoyo de Europa tras la retirada unilateral de Estados Unidos del acuerdo nuclear con la nación persa.

Las prósperas relaciones entre Irak e Irán resultan una «piedra en el zapato israelí», especialmente tras el asesoramiento militar de Teherán al Ejército irakí y a las Unidades de Movilización Popular (Al-Hashad Al-Shabi) que enfrentan al Estado Islámico o Dáesh.

Siria, a quien Tel Aviv arrebató los Altos del Golán en 1967, ocupándolos ilegalmente hasta la fecha, avanza en la guerra contra el terrorismo, con el apoyo de Rusia e Irán. A su vez, la resistencia palestina ha vuelto su mirada a Irán frente a las posturas de Egipto y las monarquías árabes.

Este tablero geopolítico sitúa a Israel frente al desespero por «recuperar terreno» como mejor sabe hacerlo: con la amenaza o con el uso de la fuerza en sus relaciones internacionales. De esta forma, sus recientes agresiones tienen también el objetivo de «contener a Irán» y prevenir el avance de Hezbolá.

El régimen sionista continuará desempeñando el triste papel de «portaviones terrestres» de Estados Unidos en el Oriente Medio, y el de un Estado que posee armas nucleares, pero no es reconocido y permanece fuera del Tratado de No Proliferación Nuclear (TNP). En sus aventuras militares contra El Líbano y otras naciones contará con el amparo de Washington y el veto estadounidense protegerá a Israel en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, además del silencio cómplice de otras potencias occidentales ante sus acciones bélicas.

Hay mucho en juego en la zona: enormes reservas de petróleo y gas, así como una importante fuente de recursos energéticos para los países desarrollados, y el control de puntos geográficos como el estrecho de Ormuz, el canal de Suez, el golfo Pérsico, y el golfo de Omán, entre otros de gran trascendencia en el comercio mundial.

Aunque hoy el escenario no es el más idóneo para los intereses israelíes, su campaña agresiva de las últimas semanas representa un desafío para la comunidad árabe y el resto de las naciones, quienes no deben permanecer indiferentes ante los indicios de una nueva confrontación en esa geografía.

Fuente: Enrique Moreno Gimeranez , Diario Granma

LOS CONCEPTOS, OPINIONES E INFORMACIONES EMITIDAS EN PALESTINASOBERANA.INFO SON RESPONSABILIDAD DIRECTA DE QUIENES LAS ELABORAN Y NO NECESARIAMENTE REPRESENTAN LA POLÍTICA EDITORIAL DE ESTE MEDIO
Shale theme by Siteturner