La policía israelí coloca un fusil en casa de un palestino para falsear un ‘reality’

Samer Sleiman presenta una denuncia contra la Policía de Israel, Jerusalén, 7 de agosto de 2019. Emil Salman

12 de agosto de 2019

Expertos en mentir y falsear realidades para justificar los crímenes y mantener la paranoia entre la población israelí. Los miedos, las paranoias y la psicosis colectiva, son excelentes herramientas para que la ultra derecha gobernante continúe con sus atrocidades sin cuestionamientos o criticas por parte de la sociedad civil.

Escándalo en Israel. Un programa de televisión local, dedicado a documentar la vida diaria de la policía del país, ha sido cancelado después de que se haya descubierto que falseó un episodio para darle supuestamente más “realismo” a la trama. ¿Cómo? Colocando en casa de un palestino, un civil inocente y no investigado por cargo alguno, un sofisticado fusil de asalto. Por sorpresa, aparecía en el sótano de este ciudadano que nada tenía que ver con el arma. Sería anecdótico, si no fuera un ejemplo más del sometimiento al que la población palestina está sometida en el este de Jerusalén, una zona que pretenden sea la capital de su futuro estado.

La historia, aunque se ha conocido ahora gracias a una investigación del diario israelí Haaretz, viene del 4 de noviembre del pasado año, cuando un vecino del barrio-municipio de Isawiya (20.000 habitantes), llamado Samer Sleiman, vio cómo su casa era asaltada de madrugada. Una patrulla de la Policía de Fronteras de Israel procedía a entrar en su vivienda, portando mazos y con numerosos perros rodeando la casa. Tras dos horas de registro, los uniformados se marcharon, sin hacer interrogatorio alguno y sin arrestar a nadie. Tampoco se llevaron nada. Al dueño de la casa le dijeron que habían llevado consigo cámaras de televisión para dejar constancia de que no se habían producido daños.

A los siete meses, el Canal 11 de la televisión pública israelí (KAN) emite un nuevo episodio de su exitosa serie documental Distrito Jerusalén, una especie de reality. Y ahí está la casa de los Sleiman. Con una sorpresa: un fusil de asalto M-16 escondido en un hueco del sótano.

Nunca fue de Samer ese fusil, extraño, que ni siquiera es usual en las milicias palestinas, esas que están casi desaparecidas en Jerusalén y Cisjordania. Sin embargo, sus vecinos ven la tele y ya no saben qué creer. ¿Por qué durmió en su casa tras la redada, si le encontraron semejante arma? ¿No era suficientemente grave, cuando te arrestan por tirar una piedra? ¿Sería acaso un confidente, un colaborador de los israelíes?

Ha sido mucha la angustia de estos días, confiesa el afectado al diario israelí, hasta que el pasado miércoles denunció y ahora se ha confirmado que todo fue atrezzo, un añadido. “Nuestras disculpas por cualquier perjuicio que hayamos podido causar a civiles por la emisión de este episodio”, dijeron desde la policía.

No es el primer caso

La empresa que hizo el documental, la productora Kora, ha querido explicar que es normal lo ocurrido, pero KAN, la televisión israelí, ha roto el contrato con ellos y ha quitado de la web la serie entera. Dos mandos policiales, indica Haaretz, han admitido a las claras que aceptaron lo que los productores le pidieron con el fin de dar un “mayor toque de realismo” porque, claro, los palestinos suelen tener armas.

El rotativo sostiene que no es la primera vez que se manipula este programa, que fuentes de la productora han reconocido que durante la detención de un judío ultraortodoxo se oye: “salgan de aquí, nazis”, cuando nunca lo dijo, sino que se pegó con una voz en off; o que se mostró el arresto de un activista palestino “muy peligroso” y al día siguiente estaba libre, sin que lo hubieran interrogado siquiera.

Pero el caso de Sleinam es más grave porque justo desde hace un mes su barrio está siendo objeto de un sistemático bloqueo por parte de la policía de Israel, que hace controles de carreteras, de identidad y bloquea las entradas y salidas, supuestamente para mejorar el tráfico. Haaretz habla, en cambio, de “castigo colectivo”, en el que ya ha muerto un chico por lanzar petardos a los agentes, otro recibió el impacto de una granada (aún estando esposado) y a un niño de cinco años se le detuvo para testificar contra su padre. Los ánimos están bien calientes en la zona.

Pero es que, ya sabes, que la realidad no te estropee un buen reportaje. Si un agente dice que “Isawiya es un pueblo donde no importa lo que toques, porque siempre encontrarás algo”, hay que encontrar. Todo sea por la audiencia.

Fuente: El HuffPost

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