Israel ha construido cerca de 20.000 casas en Cisjordania tras un década de poder de Netanyahu

Foto: dos palestinos ante un mural en El Arub, el martes en Cisjordania. HAZEM BADER AFP

La inversión en los asentamientos ha crecido un 39% a partir de la llegada de Trump a la Casa Blanca. Benjamín Netanyahu se encuentra a punto de conformar un nuevo Gobierno ultraconservador tras ser reelegido el mes pasado por cuarta vez consecutiva. Después de una década como primer ministro, Israel sigue girando a la derecha y expandiendo los asentamientos en territorio ocupado palestino. A partir de 2009 se han construido 19.346 casas en las colonias de Cisjordania, de las que un 70% —es decir, viviendas para más de 60.000 israelíes— se hallan en “zonas aisladas” que difícilmente podrían integrarse en el Estado judío en caso de un acuerdo que implique intercambio de territorios con los palestinos.

Este es el pesimista panorama para la solución de los dos Estados que describió este martes la ONG israelí Paz Ahora, entre cuyos fundadores se encontraba el fallecido escritor Amos Oz, tras los tres últimos mandatos acumulados de Netanyahu. El informe presentado por esta entidad pacifista que supervisa el crecimiento de los asentamientos destaca además que en 2017, tras la llegada del republicano Donald Trump a la Casa Blanca, las inversiones del Gobierno israelí en las colonias de Cisjordania se incrementaron en un 39% hasta alcanzar su pico en un decenio.

En una permanente amenaza a la viabilidad de un futuro Estado palestino, las colonias se han extendido como una mancha de aceite por Cisjordania, donde se han asentado más de 400.000 israelíes desde 1967, junto a 2,5 millones de palestinos. La información que ofrece Paz Ahora, recogida por sus voluntarios sobre el terreno y confrontada con fotos aéreas que muestran la evolución de la urbanización del territorio ocupado, no incluye la parte oriental de Jerusalén, anexionada por Israel en 1980 y donde viven 200.000 colonos. El informe refleja que Netanyahu se vio obligado a frenar la expansión de los asentamientos durante sus primeros Gobiernos, ante la presión que ejerció el presidente demócrata Barack Obama hasta enero de 2017.

Una tercera parte de las viviendas construidas en la última década se encuentran más allá de la barrera (muros, vallas y tapias) erigida por Israel en Cisjordania a partir de 2004 y otro tercio en áreas alejadas, donde las estructuras de separación aún no ha sido construidas. Estos “asentamientos aislados” se hallan muy alejados de los bloques de colonias que Israel aspira a incorporar a su territorio en un eventual pacto con intercambio territorial.

Su situación respecto a la línea fronteriza trazada por la Iniciativa de Ginebra —un proyecto de acuerdo de paz no oficial redactado en 2003, que Paz Ahora utiliza como referencia—, obligaría a evacuar a siete de cada diez de las familias que se han asentado durante los Gobiernos de Netanyahu. Una de cada diez viviendas, además, ha surgido de forma descontrolada en asentamientos salvajes, sin contar siquiera con permisos israelíes.

Para compensar a las 40 familias de colonos expulsadas por orden del Tribunal Supremo en febrero de 2017 del denominado outpost (asentamiento pirata) de Amona por haber usurpado tierras palestinas, el Gobierno ha establecido la nueva colonia de Amichai. La resolución 2334 del Consejo de Seguridad de la ONU, aprobada dos meses antes deja zanjada la cuestión: “El establecimiento de asentamientos por parte de Israel en el territorio palestino ocupado desde 1967, incluida Jerusalén Oriental, no tiene validez legal y constituye una flagrante violación del derecho internacional y un obstáculo importante para el logro de la solución biestatal y de una paz general, justa y duradera”.

La expansión israelí en Cisjordania contribuye a impedir cualquier tipo de entendimiento entre las partes. La Casa Blanca considera ahora que “la existencia de los asentamientos no impide por sí sola un acuerdo de paz”. El último Gobierno de Netanyahu, calificado como el más derechista en la historia del Estado judío, aumentó en un 68% las transferencias para servicios públicos en 2017 y en un 54% las inversiones en carreteras para los colonos al amparo del nuevo clima de tolerancia de la Administración del presidente Trump.

Este mismo mes de mayo, el órgano del Ministerio de Defensa que gestiona la ocupación en Cisjordania ha aprobado la construcción de dos circunvalaciones en torno a localidades palestinas para evitar el paso de los vehículos de colonos israelíes. La decisión adoptada por el ministro de Defensa en funciones, en este momento el propio Netanyahu, ha implicado la confiscación de 80 hectáreas de terrenos privados palestinos en las proximidades de Nablus y de Belén. “Estas expropiaciones representan una capitulación del Gobierno ante los colonos”, precisa Paz Ahora. “Bajo pretexto de la seguridad, las circunvalaciones sirven para incentivar la presencia de nuevos residentes en asentamientos situados cada vez más al interior de Cisjordania”.

Los colonos israelíes confían en que el “acuerdo del siglo” o plan de paz que Trump prevé anunciar dentro de un mes les garantice poder permanecer en los asentamientos aislados de Cisjordania. Durante la pasada campaña electoral, Netanyahu prometió extender la soberanía a todas las colonias. Pretende seguir el modelo de los Altos del Golán, que Israel se anexionó en 1981 al aplicar directamente la legislación israelí a todo el territorio sirio ocupado. Hace dos meses, Trump reconoció finalmente la soberanía de Israel sobre la disputada meseta siria.

Fuente: Juan Carlos Sanz, Diario El País – España

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