Reconocimiento del Estado palestino

11 de agosto de 2018

Por María Ángela Holguín

Una Palestina con la fuerza del Estado puede unir las diferentes facciones y finalizar la violencia. La cuestión de Palestina ha ocupado a Naciones Unidas desde su creación.

Fueron decisiones de esta organización –que, paradójicamente, está constituida para “preservar a las generaciones venideras del flagelo de la guerra…” y “practicar la tolerancia y convivir en paz como buenos vecinos”– las que generaron el conflicto entre israelíes y palestinos.

Desde nuestra primera abstención, cuando se adoptó la Resolución 181 de noviembre de 1947, hemos creído que una propuesta que no tuviera el consenso de las poblaciones afectadas no crearía las condiciones de paz, convivencia y seguridad necesarias para una solución definitiva. Más de 70 años después, seguimos viendo los efectos de decisiones precipitadas que merecían, como lo indicamos en su momento, mayor consideración, estudio y esfuerzo.

¿Por qué hoy el reconocimiento del Estado palestino? El presidente Santos visitó Israel y Palestina en el 2013, y habló de la necesidad de establecer un diálogo para buscar el bienestar de la población civil. Hasta ahora creíamos que el reconocimiento surgiría de una negociación, pero en los últimos años no ha habido avances. Por el contrario, la situación se ha vuelto más tensa y violenta, y las poblaciones palestina e israelí siguen sufriendo.

Además, la situación tiende a agravarse. Desde el pasado 20 de julio, la población árabe-israelí podría comenzar a ser objeto de discriminación en el marco de la nueva ley sobre Israel como nación del pueblo judío. Estos últimos desarrollos y la crisis humanitaria en la Franja de Gaza nos hicieron creer en la pertinencia de reconocer el Estado palestino.

Estos hechos nos preocupan, pues dificultan la paz en el Medio Oriente. La convivencia pacífica entre Israel y Palestina, viviendo uno al lado del otro, con fronteras seguras y estables y una población civil que pueda tener un futuro próspero, pasa por el reconocimiento, fundamental para una negociación directa. Una Palestina con la fuerza del Estado puede unir las diferentes facciones y así poner fin a la violencia.

En nuestra negociación aprendimos que conseguir la paz supone el reconocimiento del otro. Este fue fundamental para poner fin a un conflicto de 50 años.

Con el reconocimiento del Estado palestino, libre, independiente y soberano, queremos contribuir a la paz entre los dos países. Ciento treinta y siete países han tomado esta decisión antes que Colombia, incluyendo toda Suramérica, y las relaciones entre ellos e Israel son buenas. No olvidemos que nuestra identidad se ha enriquecido por la contribución de las comunidades judía, árabe y palestina que han vivido en Colombia por varias generaciones.

El presidente Santos tuvo la oportunidad de comentarle al presidente Duque sobre esta decisión antes de su posesión, y yo se lo comuniqué al canciller Carlos Holmes Trujillo unos días antes. El reconocimiento se hizo a través de una carta dirigida al Canciller de Palestina y al Secretario General de las Naciones Unidas. En el pasado, Colombia ha reconocido a otros Estados de manera similar. Un ejemplo es el reconocimiento de Kosovo en el 2008, que se hizo por nota del canciller Bermúdez manifestando la voluntad del presidente Uribe y su gobierno.

Muchos dudan de que el conflicto de 70 años entre Israel y Palestina termine por la vía de la negociación, pero creemos que hay que insistir. A pesar de lo lejano que pueda parecernos este conflicto, debemos contribuir para que lleguen a un acuerdo. En nuestro proceso de paz, el apoyo de la comunidad internacional fue definitivo. La presión internacional unánime podría contribuir a poner fin a conflictos como este.

Fuente: http://www.eltiempo.com/opinion/columnistas/maria-angela-holguin/reconocimiento-del-estado-palestino-maria-angela-holguin-254778

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