Fotos: Cómo Israel quiere borrar del mapa una aldea beduina palestina

03 de julio de 2018

Por Patricia Martínez Sastre

Israel quiere desalojar a los habitantes y demoler Khan al-Ahmar Ab al-Hilu, un enclave al este de Jerusalén establecido a principios de la década de 1950. Los vecinos de esta aldea llevan años luchando por permanecer en su tierra

Un túnel en medio de un paraje desértico sirve de entrada a la aldea beduina Khan al-Ahmar Ab al-Hilu, comunidad al este de Jerusalén establecida a principios de la década de 1950 —antes de que Israel ocupara Cisjordania en 1967— por refugiados beduinos palestinos del desierto del Néguev. Este poblado, en el que viven alrededor de 180 personas, incluidos 90 niños, se encuentra en riesgo inminente de demolición y de desalojo forzoso después de que el Tribunal Supremo israelí ratificara el pasado 24 de mayo que todas sus construcciones son ilegales ya que fueron levantadas sin el permiso de edificación necesario.

Los beduinos de esta aldea llevan décadas luchando por permanecer en la tierra en la que viven, en territorio palestino ocupado por el Estado de Israel. En los últimos meses han sido frecuentes las visitas en señal de apoyo de embajadores, políticos y representantes de la Unión Europea; además de la celebración de debates y charlas como el que se observa al fondo de esta fotografía, en el que también participaron colonos de los asentamientos israelíes próximos.

Panorámica de la aldea beduina de Khan al-Ahmar desde una colina cercana. Desde 1967, las autoridades israelíes han demolido más de 27.000 hogares palestinos localizados en territorio ocupado, según datos del Comité Israelí contra las demoliciones de casas. En la actualidad, el número total de palestinos beduinos en riesgo de desplazamiento forzoso asciende a 26.000 solo en el territorio ocupado de Cisjordania, a los que se suman alrededor de 80.000 en el desierto del Neguév, según datos de la ONG Instituto de Palestina para la Diplomacia Pública.

Esta aldea se localiza en el Área C del territorio palestino ocupado de Cisjordania —que representa el 60% del total— y donde Israel ejerce el control administrativo y también militar. Existen alrededor de 600.000 colonos viviendo en esta área en asentamientos ilegales según la Ley Internacional, pero que no dejan de crecer. Días después de que la Corte Suprema fallara a favor de la demolición y desahucio de Khan al-Ahmar, las autoridades israelíes aprobaron la construcción de 92 nuevas unidades de viviendas y una institución educativa en el asentamiento de Kfar Adummim, a un kilómetro de distancia de la castigada aldea beduina. En la foto, una niña juega a la entrada del poblado.

El portavoz y líder comunitario Eid Khamis considera que el objetivo final de Israel es el de expulsar a todas las aldeas beduinas de la zona, en consonancia con el plan urbanístico israelí que busca una “desconexión territorial total” en Cisjordania. Los asentamientos israelíes están dispuestos de tal manera que imposibilitan la existencia de un futuro Estado palestino contiguo, separando el norte del sur e impidiendo que los palestinos puedan desplazarse de una ciudad a otra libremente por los puestos de control permanentes o móviles del Ejército israelí.

Israel argumenta que las edificaciones de esta aldea carecen de los permisos necesarios para su construcción, por lo que tienen que ser demolidas. Si bien, las autoridades les niegan a menudo estos permisos a quienes habitan en el Área C de Cisjordania. En 2016 ya se demolieron 12 edificios en esta comunidad sobre la que existe una orden de derrumbe desde 2009, ratificada de forma definitiva el pasado mes de marzo. El Ejército israelí planea trasladar por la fuerza a sus residentes a las afueras del pueblo palestino de Abu Dis, a un espacio cercado por un basurero municipal y la carreta principal que conduce a la ciudad de Belén. Todos los beduinos viven en modestas tiendas (jaimas) de contrachapado y latón en las que los bienes más valiosos son el televisor y un ventilador. El traslado forzoso les impedirá seguir desarrollando su único medio de subsistencia: el pastoreo y la venta de leche a una cooperativa próxima. En la foto, una niña beduina muerde media naranja dentro de su tienda.

De acuerdo con diversas ONG defensoras de los derechos humanos, así como las Naciones Unidas o el Comité Internacional de la Cruz Roja, el desalojo de esta aldea y la ampliación de asentimientos próximos desembocarán en una crisis humanitaria y supondrán la violación del Derecho Internacional Humanitario; en concreto, de la Cuarta Convención de Ginebra, según la cual “una potencia ocupante tiene prohibido transferir parte de su población civil al territorio que ocupa”. Por su parte, Israel considera Cisjordania territorio “en disputa” (no ocupado) por lo que no cree que pueda aplicarse este mandato. En la foto, un bebé beduino juega tumbado en un colchón.

Asociaciones de tres asentamientos vecinos llevan años pidiendo al Tribunal Superior de Justicia israelí que ordene la demolición de la escuela primaria de Khan al-Ahmar, construida en 2009 por la Unión Europea y la ONG italiana Vento di Terra con adobe y más de 2.000 neumáticos, intentando eludir así el permiso denegado por Israel para hacerlo con cemento y bloques. A esta escuela acuden un total de 160 niños, también de otras cuatro comunidades beduinas de la zona. Khamis considera que la demolición inminente de su aldea —“la única con escuela, clínica y mezquita”— tiene como objetivo causar un daño directo a las otras comunidades que dependen de sus servicios. En la fotografía, un niño corre por el patio perteneciente a la escuela de Khan al-Ahmar.

Estos beduinos viven de forma autosuficiente gracias a la ganadería y el pastoreo, con escasas infraestructuras facilitadas en su mayoría por la cooperación internacional como la escuela de primaria, ahora en riesgo inminente de demolición al carecer del permiso necesario para su edificación en 2009. Por su parte, los colonos de los asentamientos colindantes disfrutan de infraestructuras propias como carreteras de uso exclusivo que conectan el territorio ocupado de Cisjordania con Israel; además de beneficios fiscales por parte del Gobierno y mejores préstamos bancarios. En la fotografía, unos niños persiguen un rebaño de cabras y ovejas.

Trasladarse al lugar que Israel les ofrece próximo al pueblo palestino de Abu Dis, y contiguo a un vertedero, significaría no poder continuar con su estilo tradicional de vida ni preservar su ganado. En 2016, un informe de la Agencia de Naciones Unidas para el Comercio y Desarrollo (UNCTAD, por sus siglas en inglés) denunció la alta tasa de pobreza de los territorios palestinos ocupados y reconoció que su economía podría generar el doble de Producto Interior Bruto (PIB) si la ocupación israelí terminara. En la foto, Ali, un niño beduino, atrapa una oveja entre sus brazos. Debido al fuerte calor y a la escasez de vegetación en toda la aldea beduina de Khan al-Ahmar Ab al-Hilu, localizada a unos 10 kilómetros al este de Jerusalén, algunos niños se refugian del sol del mediodía bajo el túnel de entrada al poblado, donde descansan a la sombra en coloridos colchones.

Fuente: Patricia Martínez Sastre, El País – España

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