El Congreso Judío Latinoamericano vende buzones a los argentinos

3 de julio de 2018
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El significativo debilitamiento en su posicionamiento en organismos internacionales junto a la vapuleada imagen internacional, se convirtió en el principal incentivo que motivó instituciones judías de la diáspora y judíos en forma personal a incorporarse al marco de la gran campaña de hasbará (propaganda oficial) israelí. Trasmitir una visión positiva de Israel se convirtió en la tarea mas importante de una gigantesca estructura organizativa compuesta por unidades sin ninguna vinculación entre sí. La obsesión de sobresalir en esta “lucha” dicta conductas no suficientemente evaluadas y, necesaria y periódicamente, abre el camino a situaciones embarazosas y también resonantes y perjudiciales fracasos.

El último ejemplo, según informó el medio judío Iton Gadol[1], fue el resultado de la participación de un representante del Congreso Judío Latinoamericano (CJL) en la Conferencia Internacional “Argentina 2030 – Inmigración y Democracia” organizada por la Fundación Tesa y la Cámara de Diputados de la Nación de Argentina, y que tuvo como elemento principal la exposición de las experiencias nacionales de varios países de Medio Oriente en relación a la crisis de refugiados.
Ezequiel Kieczkier, representante de CJL, aprovechó la oportunidad para sermonear a los argentinos en nombre de la mayor institución judía de latinoamericana. En su arenga puntualizó: “”Recibir refugiados es un deber histórico y uno de los legados culturales que tenemos como argentinos. También debemos tomar como modelo las experiencias pasadas de otros países respecto a la inmigración. Un ejemplo es el caso de Israel, que absorbió dos millones de inmigrantes rusos en menos de dos años”.Presidente de CJL aconseja a Macri
Dado que el informe no cita ninguna referencia mas del encuentro, es de suponer que este grosero camelo de la experiencia israelí llevó a expertos de otros países presentes en el evento a tragarse en silencio un enorme sapo, más bien por respeto a la institución anfitriona.
Lo que Kieczkier se olvidó de mencionar en la significativa inmigración rusa a Israel en la década de los 90 del siglo pasado es que estuvo sujeta a condiciones de discriminación sobre una base étnica. No todo ruso fue admitido en Israel. Solamente aquellos que se probaba su pertenencia al judaísmo o la de su conyugue. Al resto se les daba una patada en el trasero de vuelta a Moscú[2].
Pero esto no es lo único que Kieczkier se dejó en la manga. El carácter discriminatorio, y lamentablemente perverso, que caracteriza el tratamiento del Estado Judío hacia no judíos que intentan emigrar o refugiarse en el país según normas internacionales no se limita únicamente al caso mencionado de los rusos. Como se sabe, durante la última década ingresaron ilegalmente a Israel varias decenas de miles de africanos, principalmente huyendo de zonas conflictivas como Sudan y Eritrea, con la intención de recibir la condición de refugiados según convenciones de ONU.
En principio, Israel se desentendió del problema y en ningún momento se dedicó, como las normas lo exigen, a verificar si cada uno de ellos responde o no a las condiciones para ser considerado refugiado. Por el contrario, cuando esta población tomó volumen y se fue concentrando en ciertos barrios de Tel Aviv, la temática se convirtió en una típica excusa en boca del gobierno para atemorizar la población de enemigos que quieren destruir a Israel.
Miri Regev, Ministra de Cultura, no dudó en levantar su dedo índice para acusar a estos inmigrantes ilegales. En una ruidosa manifestación ante residentes de esos barrios de Tel Aviv instigó a los presentes con estas palabras: “Los sudaneses son un cáncer en nuestro cuerpo. Haremos todo lo posible para enviarlos de regreso al país de donde salieron. No permitiremos a persona venir a buscar trabajo en Israel”[3].Esto fue solamente el principio. Posteriormente se implementaron varios planes basados en la persecución y en provocar sufrimientos como incentivos para fomentar el abandono del país. Se erigió en el sur del país una cárcel especial (Holot) destinada a estos inmigrantes ilegales en donde podían ser detenidos, por orden judicial, solo por periodos limitados. Se impuso un impuesto especial a empresarios a los efectos de desalentar su ocupación. Finalmente, en el año 2017 el gobierno adoptó una decisión que otorgaba a esta población dos opciones: o aceptaba el destierro a un país africano tercero (con quien aparentemente el gobierno había firmado un acuerdo) o directamente se lo encarcelaba.
Dado que el gobierno no pudo probar la existencia de un acuerdo firmado con país tercero, en una decisión histórica, la Corte Suprema de Justicia invalidó esta decisión, prohibiendo la encarcelación prolongada de un refugiado potencial que se niega a ser deportado[4]. Ante el callejón sin salida, Netanyahu llegó a un acuerdo con el Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados por el cual la mitad de unos 36,000 inmigrantes africanos serian reasentados en otros países por ese organismo, mientras que Israel se comprometía a otorgar status oficial en el país a la restante mitad.
Vender buzones 
Tan solo transcurrieron unas pocas horas del histórico anuncio del acuerdo para que las aplanadoras políticas de extremistas antidemocráticos que son la base de este gobierno comiencen a presionar y a Netanyahu no le quede otra alternativa más que anunciar que da marcha atrás.
Llama poderosamente la atención que tanto el CJL como el mismo Kieczkier no se enteraron del caso. El bochorno por la decisión de Netanyahu causó pesar y desazón en amplios sectores, tanto de la sociedad israelí como de instituciones judías de la diáspora. La Liga Antidifamación y el Movimiento Reformista de EE.UU. expresaron públicamente su gran disconformidad por lo que consideran “un gran error moral” del primer ministro israelí[5]. Mas incomprensible en la conducta de CJL y Kieczkier ante el hecho que su hermano mayor, el Congreso Judío Americano (AJC), “lamentó que el primer ministro israelí haya cancelado un acuerdo destinado a resolver el problema de los inmigrantes africanos”[6].
Seria prudente que el CJL, DAIA y demás instituciones judías de la diáspora demuestren un poco mas de probidad y eviten vender buzones y dar sermones con embustes a los argentinos y demás pueblos que los acogen. Es mucho mas importante que se dediquen a proteger al judaísmo de la degeneración provocada por políticas extremistas y antidemocráticas del gobierno de Netanyahu
Ojalá me equivoque
Daniel Kupervaser
http://daniel.kupervaser.com/kupervaser.daniel@gmail.com@KupervaserD
[1] “CJL. Inmigración y refugiados: Recibir refugiados es un deber histórico que tenemos como argentinos”, Iton Gadol, 29-6-18
[2] “En los últimos años cientos de personas provenientes de la ex Unión Soviética son repatriadas vergonzosamente tras su intento de ingresar a Israel”, Haaretz, 28-6-18
[3] “Regev denominó cáncer a los inmigrantes ilegales”, Ynet, 24-5-12.
[4] “Corte Suprema de Justicia, inmigrante ilegal que se opone a ser deportado, no puede ser encarcelado mas que dos meses”, Ynet, 28-8-17.
[5] “Organizaciones Judías de EE.UU. critican cancelación del acuerdo sobre refugiados”, Walla, 24-4-18
[6] “Comunicado del AJC con relación al zigzag de Netanyahu en sus decisiones respecto a los inmigrantes africanos”, 3-4-18
Fuente: http://daniel.kupervaser.com/2018/07/03/el-congreso-judio-latinoamericano-vende-buzones-a-los-argentinos/
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