Nuestra historia atormenta nuestro futuro

Foto: marcha palestina conmemorando el día de la Nakba.

15 de mayo de 2018

Por Samah Jabr

Una vez, un amigo francés me preguntó, “¿Por qué los palestinos siguen atascados en la Nakba conmemoran pueblos que ya no existen en ningún mapa y legan a sus hijos las llaves de casas que quedaron abandonadas hace mucho tiempo. ¿Por qué no lo dejan todo atrás y miran al futuro?”

La respuesta es que la Nakba no sólo es un trauma histórico, sino también una aflicción acumulativa que sigue dañando a la identidad palestina, tanto colectiva como individualmente; la Nakba es una herida abierta. La Nakba es un insulto contemporáneo que se renueva con cada palestino al que humillan, arrestan y asesinan; echan sal sobre la herida de la Nakba cada vez que derriban un hogar o confiscan una parte de territorio.

El recuerdo de la Nakba no sigue vivo gracias a la llave que pasa de un abuelo a un nieto. Su recuerdo radica en la identidad dañada de la imagen que se nos ha impuesto y que pasa de generación a generación. Heredamos la Nakba de la generación expulsada y oprimida que vino antes – una herencia angustiosa que conlleva malos recuerdos, como si nuestros propios genes estuvieran angustiados.

Ningún intento de olvidar ni la senilidad de la vejez pueden disipar estos recuerdos. El silencio no puede deshacer su impacto. Por el contrario, la conmemoración de la Nakba es necesaria para comprender el presente y reparar el daño del pasado. Un trauma colectivo requiere de una cura colectiva mediante las historias y los rituales populares y la representación simbólica, así como la justicia restaurativa. El silencio y la negación sólo profundizarán la herida e infligirán futuras calamidades sobre nosotros.

“¡Pero los palestinos que se acercan a la valla en Gaza deben ser suicidas!”, proclama empáticamente mi amigo, sin curiosidad acerca de los pensamientos y sentimientos de estos palestinos. La diagnosis rápida de mi amigo no tiene en cuenta que estos palestinos pretenden comunicar una necesidad o alterar las condiciones inmutables del estatus quo. Puede que estos palestinos quieran protestar por el robo de su tierra o por el asedio impuesto a parte de su pueblo. Pero, al hacer una diagnosis rápida, mi amigo excluye la oportunidad de escuchar y negociar estrategias mejores; al formular juicios basándose en el comportamiento superficial, la comprensión genuina se interrumpe.

Existe una diferencia entre el perfil psicológico de una persona que se suicida por problemas personales y una persona que se sacrifica en el contexto de una lucha social. Una persona suicida está desesperanzada y desesperada, se aleja de los demás, temiendo ser una carga para ellos. Las acciones suicidas suelen ser egocéntricas, ya que las ganas de vivir de la persona han perdido su significado en términos interpersonales. En cambio, la persona que se sacrifica – incluso mientras se encamina a la muerte – puede estar llena de esperanza, de hecho, a veces es demasiada. El acto del sacrificio a menudo implica una dedicación altruista a los demás y un afán por mejorar sus oportunidades futuras. Su esperanza es la de extinguir su propia alma para iluminar las de otros.

Recuerdo un sueño que tuve hace unos años. Estaba caminando en medio de la oscuridad y veía criaturas con pelo marrón que caminaban despacio a cuatro patas. De vez en cuando, uno se paraba y miraba hacia arriba. Estaba demasiado oscuro para ver con claridad, pero, finalmente, reconocí un rostro humano. Era un sueño sobre mi pueblo, sobre la pobre percepción del mundo.

 

Traslado de la embajada estadounidense a Jerusalén. Cartoon [Sabaaneh/MiddleEastMonitor]

Cuando los palestinos luchamos por nuestros derechos nacionales, nos llaman “terroristas”. Cuando nos manifestamos de forma pacífica y las fuerzas ocupantes nos asesinas, nos llaman “suicidas”; Avi Dichter, el jefe del Comité Israelí de Asuntos Exteriores y Defensa, llamó “idiotas” a los manifestantes pacíficos.

¿Hay gente dispuesta a abrir sus ojos en esta oscuridad y ver el rostro humano palestino?

A lo largo de la historia, millones de personas se han manifestado para hacer escuchar sus voces. Los seres humanos a menudo se sacrifican por sus propios valores o por otras personas que les importan. Cuando estas personas mueren, son glorificadas y consideradas mártires de su causa. ¿Por qué iban a ser diferentes las personas asesinadas por las fuerzas israelíes? Hace dos meses, Arnaud Beltrame, un policía francés, se intercambió con un rehén en un ataque terrorista en Trebes; por desgracia, fue asesinado, pero su comportamiento fue considerado valiente y heroico, no suicida.

La gran marcha que comenzó el Día de la Tierra y que continúa mientras escribo este texto, durante la amarga ocasión del establecimiento de la embajada estadounidense de la ciudad ocupada de Jerusalén, pretende celebrar el 70 aniversario de la Nakba. Esta marcha representa el significado especial de esta tierra para los palestinos. Mientras que algunos terratenientes pueden considerar sus tierras como una mera propiedad que genera un beneficio económico y donde se puede explotar agua, energía y alimentos, los palestinos no sienten lo mismo. Como un pueblo sin tierra, los palestinos consideran el territorio como un aspecto de sus propias almas que representa su identidad dañada. Están vinculados emocionalmente a su tierra, y muchos palestinos están dispuestos a morir por ella. Se necesita abogacía, estrategias, planificación y calcular los riesgos para que los palestinos no tengan que ser asesinados para que se reconozca su lucha. El juicio prematuro, el etiquetado psiquiátrico o la explotación del sacrificio no ayudan a comprender mejor esta situación.

La tierra es el espacio material de la historia de la vida de los palestinos, como ocurre con todos los pueblos. Dejemos que exista un espacio en la tierra para los palestinos, para que los seres humanos no tengan que buscar la historia de su vida bajo tierra. Es terrible que tantos palestinos sean asesinados por defender sus sueños. Nuestro único consuelo es creer que, si nos han dado la oportunidad de dormir para siempre, de algún modo, continúan persiguiendo estos hermosos sueños.

Fuente: https://www.monitordeoriente.com/20180515-nuestra-historia-atormenta-nuestro-futuro/

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