Una palestina hace campaña para que la voten, pero la banca que pretende, no existe

Foto: Manal Kortam no se rinde y hace campaña a pesar que no podrá ser elegida.

30 de abril de 2018

En un campo de refugiados palestino de Beirut, Manal Kortam explica su programa electoral aspirando a un “escaño palestino” que no existe. En un campo de refugiados palestino de Beirut, Manal Kortam explica su programa electoral a unos estudiantes. Su candidatura a las legislativas es simbólica: aspira a un “escaño palestino” que no existe pero aprovecha la campaña como instrumento de denuncia.

Decenas de miles de palestinos fueron expulsados de sus tierras o huyeron tras la creación del Estado de Israel en 1948 y sus descendientes viven como refugiados en Líbano, donde sufren problemas económicos y sociales, además de discriminación.

En un país donde cada comunidad religiosa cuenta con representación parlamentaria gracias a una cuota confesional, Kortam decidió hacer campaña por un “escaño palestino” para las legislativas del 6 de mayo.

Foto: refugiados palestinos en el campamento de Ein El Helweh en la ciudad de Sidon, en el sur del Líbano. EFE

“Alguien tenía que decir: ‘Desde hace 70 años, hay gente en este país que no ocupa ningún lugar en las políticas públicas”, afirma esta mujer, con un piercing en la ceja, hija de un palestino casado con una libanesa.

“Existimos” es el lema que esta diplomada en Derecho internacional defiende en las redes sociales o en giras por los campos de refugiados palestinos, convertidos en barrios residenciales con el paso de los años.

 

El objetivo: “crear un shock entre los electores y desmarcarse entre el número elevadísimo de candidatos” en las primeras legislativas en nueve años.

Foto: Manal Kortam hace sus afiches “de campaña”. Y no se rinde.

Debido a la ley libanesa que prohíbe a las madres transmitir la nacionalidad a los hijos, Manal Kortam es considerada palestina.

Ella consigue llamar la atención echando mano de su sentido del humor. En Facebook no duda en distorsionar los eslóganes de otros partidos o en posar con un perro (animal impuro en el islam) en brazos.

“Todos los candidatos tienen programas políticos que hablan de justicia social. Es algo importante para todos los residentes en Líbano, no sólo para los ciudadanos”, insiste Kortam, en el campo de refugiados palestinos de Mar Elias en Beirut.

Más de 174.000 palestinos viven en Líbano, según las autoridades libanesas, una cifra muy inferior a otras estimaciones que dan cuenta de hasta 500.000.

 

La presencia de esta comunidad siempre ha sido un tema delicado que enfrenta a las distintas facciones políticas implicadas en la guerra civil de 1975-1990.

Casi 20 profesiones (abogado, médico, ingeniero…) están vetadas a los palestinos. No pueden comprar una vivienda fuera de los 12 campos palestinos de Líbano y el 18,4% de ellos están desempleados. Además muchos libaneses se oponen a que se les conceda la nacionalidad.

Human Rights Watch acusa a los partidos en el gobierno “de ignorar los temas de los derechos humanos”.

Foto: el campamento de Ein El Helweh en la ciudad de Sidon, en el sur del Líbano. Un paredón los mantiene encerrados y sin contacto con el exterior. Las condiciones de vida son deplorables. AFP

Aparte de derechos civiles, Manal Kortam reclama “el derecho a ejercer cualquier profesión, el derecho a la protección social y a la propiedad”.

También pide que “los campamentos palestinos no estén aislados”.

Manal Kortam reclama “el derecho a ejercer cualquier profesión, el derecho a la protección social y a la propiedad”.

En su interior las condiciones de vida son muy difíciles, según la Agencia de la ONU para los refugiados palestinos (UNRWA).

La criminalidad prospera y las fuerzas de seguridad libanesas no entran en ellos, de modo que quedan en manos de las milicias armadas.

Fuente: Agencia AFP.

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