Poder de influecia judía en el mundo: diatriba, profecía, mito o realidad

Foto: los millonarios judíos Adelson y Saban propusieron comprar juntos el  NY Times para influenciar en la imagen de Israel en EE.UU.

En un artículo del año 2011 y en mi libro de 2014, expuse una polémica visión respecto de una temática muy susceptible para el pueblo judío: la imagen de disponer un gran poder de influencia en el mundo. Recientemente fue parte importante de la conclusión de otro artículo que analizó un aspecto de la diplomacia israelí moderna[1].

El mensaje central de estos tres antecedentes se puede resumir en estas palabras: “La realidad convence cada día más de la persistencia de un accionar arrogante e intransigente del liderazgo israelí con crecientes niveles de presión política y económica en manos de su diplomacia con la colaboración estrecha de un fuerte activismo de influyentes personajes e instituciones judías dispersas en el mundo. En estas condiciones es muy difícil liberarse de la sensación que determinadas diatribas antisemitas de un siglo atrás se están convirtiendo en una profecía que el liderazgo israelí y judío de las diásporas se empecinan por hacerla realidad en estos días”.

Estos textos recibieron críticas, palabras de aliento y no pocas expresiones de asombro de quienes, ante una realidad que se está gestando frente sus ojos, la ignoran o se esfuerzan en ignorar.

En estos mismos días se publicó en un medio israelí un interesante artículo cuyo mensaje se centra justamente en la creencia generalizada del poder de influencia de los judíos en el mundo[2].  Sus autores, Moshe Fucks y Yehuda Bauer, este último investigador de renombre académico internacional en la temática del holocausto y antisemitismo y ex asesor del Museo Yad Vashem en Jerusalén, sostienen que se trata de una convicción internalizada en la visión de muchos líderes importantes del mundo, pero en verdad, no es más que un mito totalmente desvinculado de la realidad.

Su demostración recorre varios hitos de la historia comenzando un siglo atrás. Para los autores del artículo, la declaración Balfour no fue el resultado del accionar político de Haim Waitzman, sino de la certidumbre del gobierno británico de la influencia judía ante gobiernos rusos y estadounidenses para fomentar su participación en la Primera Guerra Mundial al lado de Inglaterra. Fucks y Bauer argumentan una total falta de base objetiva a este pretexto para concluir que “la declaración Balfour se originó, al menos en parte, en un punto de vista antisemita que adjudicaba a los judíos una fuerza mitológica muy poderosa, la cual convenía atraer para beneficio inglés”.

La siguiente estación se refiere al presidente estadounidense Truman quien fue acusado por los Cancilleres de su país y de Inglaterra de “apurarse a reconocer el nuevo estado Israel” motivado por “estar bajo la influencia” o “rendirse” ante la “voz judía”. Como contrapartida el artículo argumenta que “en la práctica, desde 1930 hasta la fecha no hay concordancia entre el comportamiento de los judíos en las elecciones de ese país (votos y donaciones) y la influencia de la voz judía”.

Los autores recurren a otros episodios históricos de la sociedad estadounidense. Según la información citada, el presidente Eisenhower explicó a un amigo que no dudó en adoptar una política muy dura hacia Israel durante la guerra del Sinaí de 1956 sin el mínimo temor ante las intenciones de Ben Gurión de aprovechar la “voz judía” en las próximas elecciones en el país del norte. En otra oportunidad citan a John Kennedy que dijo haber ganado las elecciones gracias a los judíos de New York, y, por lo tanto, quiso retribuir tal hecho con algún gesto a Ben Gurión.

Los autores del artículo resumen estos casos en EE. UU, con las siguientes palabras “Frente a nosotros una leyenda que se convirtió en realidad política. Se basa en la suposición infundada que atribuye a los judíos, inclusive al rey de los judíos con asiento en Jerusalén, la disposición de una influencia decisiva a todo lo que ocurre en EE: UU. La idea que lo que se decide en Jerusalén influye categóricamente en las elecciones presidenciales estadounidenses es parte de la visión que ve en los judíos “una fuerza internacional” muy importante”.

Fucks y Bauer aseguran que la reciente decisión de Trump de reconocer Jerusalén como capital de Israel no es el resultado de presiones judías sino, una respuesta al interés de sus 40 millones de votantes evangelistas que ven el dominio judío de la Gran Israel como la condición básica de la tan anhelada redención.

Pese a sus mejores intenciones, el gran esfuerzo de estos prestigiosos historiadores de corregir la imagen que adjudica al judaísmo un poder de injerencia universal no logra su objetivo. Lo que ellos consideran un mito, hoy se está convirtiendo es una realidad. Trataré de demostrar los errores de Fucks y Bauer para posteriormente brindar una descripción del funcionamiento del poder de influencia judía en Estados Unidos durante los últimos años.

En primer lugar, la argumentación principal del artículo se basa en un error garrafal al no distinguir la abismal diferencia en la situación de los judíos en el mundo un siglo atrás, medio siglo atrás y la de nuestros días. El estereotipo de los artesanos de la industria textil de Berdichev en Rusia o sus homólogos del Lower East Side de New York de un siglo atrás con un solo multimillonario que los apoya (Rothschild) hoy dista años luz de la realidad en las comunidades judías del mundo. Sobre la misma base estereotipada del artículo, hoy se puede afirmar que los judíos del mundo cuentan con la representación de un 40% entre los 25 multibillonarios más adinerados del mundo[3].

En segundo lugar, el análisis de Fucks y Baur peca por subestimar la capacidad de ponderar alternativas de una larga lista de famosos líderes políticos de la historia del mundo de los últimos 100 años. Si se pretende afirmar que quienes asumieron el comando de las fuerzas nacionales con necesidad de tomar decisiones históricas y críticas en el marco de la Primera y Segunda Guerra Mundial (Gabinete Ingles, presidentes de EE.UU. Truman y Eisenhower) o en una posible confrontación nuclear con Rusia (Kennedy), estaban predispuestos a ser profundamente influenciados por mitos o imágenes fantasmagóricas como “el poder judío”, necesariamente da la impresión que se trata de una exageración. Mientras que los testimonios de las posiciones de estos líderes se presentan con documentación concreta, la negación se basa en “pruebas circunstanciales e indiciarias” en base a estereotipos. En algunas situaciones es suficiente un solo millonario (Rothschild, la familia más rica de Europa de esos años) con capacidad de mover los hilos de las altas esferas en muchos países el mundo.

En tercer lugar, la descripción que el articulo brinda al fenómeno en los últimos tiempos es insuficiente, errónea y totalmente desvinculada de la realidad para detallar esta nefasta conducta del liderazgo del pueblo judío.

¿Cómo funciona el poder de influencia judía?

Sin lugar a dudas, el fin de la década de los 80 del siglo pasado fue un punto de inflexión para el desarrollo del mundo en general, del pueblo judío y de Israel en particular. El gran cambio se vio reflejado, principalmente, en tres aspectos diferentes, aunque su conjunción creó las condiciones apropiadas sobre el tema en discusión.

  1. La muerte definitiva del comunismo coronó a EE. UU como único líder reconocido y gran potencia con proyección e injerencia en todo el mundo. Lo dicho tiene vigencia hasta el momento, ya que muy probablemente seamos testigos de drásticos cambios en este aspecto en los años venideros.
  2. El sistema económico mundial se concentró en el desarrollo de un marco globalizado que demandó la apertura de mercados internos a la oferta de otros países y la conquista de otros fuera del país para crecer.
  3. En EE.UU. se asienta la mayor concentración de judíos de la diáspora con una significativa representación de aquellos que lograron arribar en los últimos años a la posición de multimillonarios.

Esta constelación histórica condujo a varias conclusiones operativas.

Primera conclusión: quien logra mayor injerencia en los niveles decisivos de la política estadounidense, logra incrementar significativamente su grado de influencia en todo el globo.

Segunda conclusión: El reducido tamaño proporcional de la población judía estadounidense no puede garantizar ningún poder electoral. Desde otro ángulo, las tendencias proselitistas de los últimos años demandan inversiones millonarias en sofisticadas campañas electorales en una amplia gama de plataformas mediáticas. En esta nueva realidad política del mundo, mucho dinero invertido puede “comprar muchos votos”, aunque no en forma directa vía soborno, sino por “convencimiento mediático”. El gran poder de movilizar dinero de ciertos marcos judíos estadounidenses para este propósito los convirtió en el sector más cortejado por todo candidato que aspira a un puesto político. De ahí el aluvión de estos personajes de todos los espectros políticos que se presentan en las convenciones anuales de agrupaciones ligadas a intereses judíos e israelíes conjuntos. Cada uno con un discurso más adulador que el de otro.

Tercera conclusión: en un país democrático gobernado alternativamente por presidentes de uno de los dos bloques partidarios, el mejor camino es no tomar partido, sino “aceitar las relaciones” con ambos candidatos sin dar pública preferencia por ninguno. Cada candidato que arribe a la Casa Blanca tendrá su donante preferido con la puerta abierta a su despacho. Así se percibe la cercanía de Adelson a Romny y Trump, y la de Haim Saban a Obama e Hillary Clinton.

Informes serios de la última elección presidencial evalúan que los donantes judíos aportaron el mayor porcentaje en las campañas de ambos candidatos: 25% del total para Trump y 50% del total para Hillary Clinton[4]. Justamente el Institute for National Security Studies de la Universidad de Tel Aviv critica “la intimidad extrema de Israel con el nuevo presidente pues provoca muchas dificultades para ser vistos como una cuestión tanto de los republicanos como de los demócratas. De esta manera, se incrementan los riesgos en caso de un futuro cambio de gobierno”[5].

Cuarta conclusión: Mas importante que lograr injerencia a nivel presidencial, en el sistema estadounidense lo es la posibilidad de influir en la conducta de los miembros del poder legislativo. Justamente en la elección de senadores y legisladores de la Cámara de Representantes la importancia de la movilización de fondos de financiamiento de campañas electorales se convierte en crítica con capacidad de fijar un alto grado de dependencia. Los acontecimientos alrededor de la aprobación del legislativo estadounidense al acuerdo de Obama con Irán proyectan claramente las intenciones y capacidad de acción del lobby judío en este marco. En esa oportunidad “AIPAC” valoró la posibilidad del uso del arma del juicio final: intervenir enérgicamente para lograr la destitución de parlamentarios demócratas que se atrevan a votar a favor del acuerdo. En el pasado, este lobby arremangó las mangas en contra de aquellos catalogados como “anti israelíes” y varios de ellos perdieron su banca en las elecciones siguientes”[6]. Fuera de ello, la colectividad judía esta sobre representada en el legislativo estadounidense de estos tiempos. Con una participación cercana al 2% en el total de la población, hay 10 senadores judíos de un total de 100 y 19 representantes de un total de 435.

Quinta conclusión: El servilismo estadounidense, consecuencia de los pasos previamente detallados, se convirtió en una herramienta capaz de producir enormes beneficios políticos a Israel y organizaciones judías de la diáspora en sus esfuerzos por lograr un creciente apoyo en la arena internacional. En ese sentido, muchos países interesados en el mercado estadounidense o requieren su apoyo para cualquier proyecto, tienen muy claro que, en Jerusalén, o en las centrales de ciertas instituciones judías de la diáspora, se dispone de una llave que abre amigablemente los despachos más jerárquicos de la potencia número 1 del mundo. El claro ejemplo lo representa el intenso activismo del Congreso Judío Mundial y Latinoamericano en favor de intereses de países sudamericanos solo después que asumieron posiciones en favor de Israel y su objetivo es mejorar sus relaciones con EE.UU.[7]. Al contrario de lo que sugieren Fucks y Bauer, en su intento de buscar apoyo a sus intereses, estos países se dirigen principalmente a Israel o instituciones judías y no tanto a grupos evangelistas.

        El Congreso Judío Mundial brinda trato VIP en Jerusalén a Horacio Cartes,

presidente de Paraguay

Esta realidad que da su aprobación a aquella diatriba antisemita de un siglo atrás no solo que no incomoda al gobierno israelí, sino que este, como lo acentúan Fucks y Baur, “salta de alegría” ante lo que los autores consideran “antisemitismo positivo”. Ese es el gobierno de Netanyahu.

Autor: Daniel Kupervaser

Herzlya – Israel 13-3-2018

http://daniel.kupervaser.com/

kupervaser.daniel@gmail.com

@KupervaserD

[1] Ver: “Las Negociaciones se aceleran marcha atrás, D.K, 27-9-2011, “Israel se emborrachó y no de vino”, D.K, Editorial Dunken, pág. 30, 2014, “Diplomacia Israelí sobre estructura étnica supranacional”, D.K, Foreign Affairs Latinoamérica, 9-10-2017.

[2] “El antisemitismo positivo”, Yehuda Bauer y Moshe Fucks, Haaretz, 9-3-18

[3]“Forbes Billionaires 2018: Meet the Richest People on The Planet” Revista Forbes, 6-3-18

[4]“Political Power and Identity in US Elections”, Gil Troy, Ruderman Fundation, Haifa University, September 2016

[5]“INSS Strategic Assessment for Israel 2017-2018“, enero 2018

[6]“La campaña en contra del acuerdo con Irán: AIPAC sopesa desenfundar el arma del juicio final” Walla, 18-7-15

[7]Un amplio detalle se puede ver en “Israel se emborrachó y no de vino”, Daniel Kupervaser, Editorial Dunken, pág. 57.

Fuente: http://daniel.kupervaser.com/2018/03/13/poder-de-influencia-judia-en-el-mundo-diatriba-profecia-mito-o-realidad/

LOS CONCEPTOS, OPINIONES E INFORMACIONES EMITIDAS EN PALESTINASOBERANA.INFO SON RESPONSABILIDAD DIRECTA DE QUIENES LAS ELABORAN Y NO NECESARIAMENTE REPRESENTAN LA POLÍTICA EDITORIAL DE ESTE MEDIO
Palestina Soberana - Nuestro Sitio