Confirmado oficialmente: discriminación racial en el estado judío

19 de febrero de 2018

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La discriminación de la población ciudadana israelí no judía dentro de sus límites reconocidos internacionalmente y el orden Apartheid impuesto a palestinos en Cisjordania se convirtieron, probablemente, en los aspectos que más perjudican la imagen de Israel en el mundo.

No en vano, el Estado Judío ha invertido millonarias sumas en la puesta en marcha de una enorme infraestructura de información y difusión de conductas y posiciones oficiales (Hasbará en hebreo) compuesta por un enjambre de organismos oficiales, instituciones para-oficiales, organizaciones privadas y/o iniciativas personales que se integran voluntariamente a este esfuerzo. A esta sofisticada y gigantesca maquinaria se le debe agregar la participación activa de las direcciones locales de las diásporas judías totalmente identificadas con las políticas israelíes, no importa el gobierno de turno.

En este esfuerzo se recurre a todo tipo de técnicas y medios para refutar las repetidas acusaciones de discriminación. Uno de los más comunes se basa en entrevistas a quienes sobresalen en una inmensidad de marginados. Tal es el caso de algún estudiante sobresaliente, un empresario exitoso, un médico brillante o una conductora de ambulancia, todos ellos unos pocos individuos no judíos que su función de mascota de turno los obliga a representar más del 25% de la población no judía de Israel que mayormente nada en un mar de excluidos o discriminados.  

Con todo este monumental dispositivo, resulta llamativa esa realidad que día a día proyecta estrepitosos fracasos de Hasbara israelí ante la opinión pública mundial (no ante gobiernos que actúan bajo presiones e intereses). El problema de imagen que enfrenta Israel no se centra en los medios que utiliza, tampoco en la inversión de esfuerzos ni en la falta de capacidad, coordinación o sincronía de sus portavoces. Las contrariedades son consecuencia del mensaje como una combinación de palabras y conductas de las capas más altas del liderazgo israelí y de nada ayuda inversiones millonarias junto a concepciones profesionales, guerreras y arrogantes que caracterizan el accionar de sus voceros oficiales.

En estos días los medios difundieron un importante mensaje de Ayelet Shaked, Ministra de Justicia de Israel, la máxima autoridad nacional en materia de orden jurídico social. El contenido no da lugar a ninguna confusión: ya no se trata de interpretaciones tergiversadas ni de desinformación malintencionada. Tampoco de piruetas y malabarismo jurídico-semántico o dudosas excusas de seguridad con los que se acostumbraba esconder oscuros objetivos en el pasado (por ejemplo: ley de presentes-ausentes de 1950). Directamente se está hablando de la confirmación oficial de la imposición de un orden discriminatorio a su población no judía.

Minsitra Shaked: “La Corte Suprema me bloquea el carril de la izquierda.

Lo esquivo por la derecha”

En una conferencia magistral frente al Congreso Israelí de Judaísmo y Democracia la alta funcionaria israelí se descargó enérgicamente en contra de la Corte Suprema de Justicia del país sobre la base de lo que interpreta como dictámenes que se inclinan más por valores democráticos universales frente a valores judíos. En forma explícita afirmó que “en los últimos años los jueces del alto tribunal otorgaron una interpretación muy amplia a valores democráticos universales y muy reducida a valores judíos. El Estado de Israel debe declarar que tiene el derecho de mantener la mayoría judía, inclusive a precio de menoscabar seriamente el derecho de los demás”. Con respecto al valor “igualdad” la ministra de justicia aseguró que Israel es un estado judío, no un estado de las etnias que lo componen (es decir de los ciudadanos que lo componen. DK). Hay aspectos en donde se debe mantener el carácter del estado como judío y eso viene de vez en cuando en detrimento de la igualdad”[1]

Para acentuar el derecho a la excepcionalidad judía, al que tanto se aferra el judaísmo, Shaked finaliza su exposición afirmando que “Israel es el hogar nacional del pueblo judío y no hay ninguna posibilidad de compararlo con otro estado”. Resumiendo, en Israel los judíos, como pueblo que demanda trato especial, tienen el derecho divino de discriminar todo no judío, inclusive si se trata de un ciudadano pleno que cumple la ley, como es el caso de un poco más del 25% de su población.

Supremacía judía

Estas declaraciones en boca de la ministra de justicia de Israel vienen a reconfirmar el doloroso proceso de degeneración de valores básicos que el liderazgo de Israel impone al pueblo judío, en especial durante estos últimos años. De ahora en más toda recriminación que incluya claramente la acusación a Israel o al judaísmo como discriminador no podrá escudarse detrás de la contraacusación de antisemitismo. Lamentablemente el mensaje de Shaked las convierte en verdad.    

En EE.UU., grupos neo-nazis respaldan a Trump detrás de la consigna “supremacía blanca”. En Israel, el extremismo judío apoya a Netanyahu detrás de la consigna “supremacía judía”. No por casualidad ambos líderes se abrazan y caminan juntos.

El silencio y el apoyo incondicional a las políticas israelíes por parte de las direcciones comunitarias judías de la diáspora no hacen más que universalizar esta triste tendencia de la degeneración del judaísmo. Esta complicidad los hace responsables en la misma medida. La historia los recordará.

Ojalá me equivoque

Daniel Kupervaser

Herzlya – Israel 19-2-2018

Fuente: http://daniel.kupervaser.com/2018/02/19/confirmado-oficialmente-discriminacion-racial-en-el-estado-judlo/

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