Los Tamimis y el llamado ‘estado de derecho’

7 DE ENERO DE 2018

El pasado lunes la fiscalía militar de Israel presentó una acusación contra Ahed Tamimi, la palestina de 16 años que tiene dos semanas detenida  desde que la sacaron de la cama en medio de la noche, después que aquellas imágenes de sus intentos por expulsar a los soldados de su casa en Cisjordania se volvieran virales.

También se presentaron acusaciones contra su madre, Nariman Tamimi, quien fue arrestada al día siguiente, cuando llegó a la estación de policía para acompañar a su hija arrestada, y contra su primo, Nur Tamimi. Más tarde, Manal Tamimi y Jamil al-Barghouti también fueron arrestados, mientras se manifestaban frente al tribunal militar contra el arresto de las tres mujeres. Estos son sólo cinco de los cientos de palestinos arrestados en las últimas semanas por el ejército israelí.

La fiscalía militar solicitó al tribunal que devuelva a las mujeres bajo custodia y, como de costumbre, los jueces aceptaron la mayoría de las partes de la solicitud de la fiscalía, al tiempo que rechazaron la solicitud de liberación y la apelación presentada por su abogado, Gaby Lasky. Esta es una práctica habitual en el aparato militar eufemísticamente conocido como los tribunales de Israel en Cisjordania: por un lado están los Tamimis, sometidos a la ocupación militar de Israel; por otro, la fiscalía y los jueces, que siempre son oficiales militares, es decir, parte del mismo sistema que maneja las vidas de los Tamimis. Las órdenes militares, que establecen lo que un palestino puede y no puede hacer, están escritas por oficiales israelíes y reflejan lo que creen que es la protección de los intereses israelíes, en total exclusión de los palestinos mismos, a quienes se les niega la capacidad de influir en el contenido de las órdenes que dictan todos los aspectos de sus vidas. Esta realidad es a lo que los tribunales militares de Israel se refieren como «el estado de derecho».

El castigo vengativo de estas mujeres audaces continúa desarrollándose con los jueces mostrando los principios del régimen de ocupación de Israel. Cuando el juez militar dice que «las acciones del sospechoso indican que no tiene miedo o respeto hacia las fuerzas de seguridad y ha tratado de herirlas de una manera que claramente e inequívocamente sobrepasa los límites de la resistencia y la protesta legítimas», está ofuscando la suposición básica de Israel que los palestinos no tienen derecho a manifestarse, y que ninguna forma de protesta se considera legítima. En lo que respecta a Israel, los palestinos no tienen derecho a la libertad de expresión y, en particular,  a no expresar su objeción a la ocupación, que se considera una forma de incitación que viola una orden militar. De acuerdo con los protocolos de las sesiones judiciales, incluso los procesos de filmación y transmisión a través de Facebook Live se consideran peligrosos por la acusación militar.

Cuando todo un sistema trabaja al unísono para humillar y penalizar a una joven de 16 años con el argumento de que «no tiene miedo», nos brinda una excelente oportunidad para comprender su esencia. Digamos lo obvio: si Ahed Tamimi fuera judía, las posibilidades de que la arrestaran hubieran sido insignificantes; sólo los palestinos son juzgados en los tribunales militares de Israel en Cisjordania; la tasa de condenas en estos tribunales es casi del 100%. Detrás de este juego de roles cuidadosamente organizado, envuelto en una verborrea legal bien razonada, existe uno de los aparatos más perjudiciales de la ocupación. Su objetivo no es buscar la justicia o la verdad, sino mantener el control israelí sobre el pueblo palestino.

No hay nada inusual en el arresto de Ahed Tamimi, aparte de su sensacionalismo, cortesía de los voceros de las IDF que publicaron la documentación del video. Pero este arresto de alto perfil sirve para ilustrar cómo Israel usa el «imperio de la ley» para oprimir a Ahed Tamimi, su familia, los residentes de su aldea, Nabi Saleh , que han estado luchando pacíficamente durante una década contra un estado que respalda la toma de control de los colonos de sus tierras y al pueblo palestino en su conjunto. Miles de otras mujeres y hombres palestinos, jóvenes y viejos, conocidos o desconocidos, rubios o no, continuarán pagando cada año el precio inconcebible de la avaricia de Israel por la tierra, hasta que termine la ocupación.

Fuente: http://blogs.timesofisrael.com

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