La OLP se niega a unas elecciones sin Jerusalén

31 de marzo de 2021

Un miembro ejecutivo del Comité Central de la Organización para la Liberación de Palestina pidió el martes que la comunidad internacional asuma las consecuencias de la posible negativa de Israel a permitir que los palestinos de Jerusalén participen en las próximas elecciones. Ahmed Majdalani aseguró que es imposible celebrar elecciones sin la participación de los jerosolimitanos.

Majdalani hizo su declaración tras afirmar que las autoridades de ocupación israelíes han comunicado a la UE que no van a permitir que las elecciones se celebren en Jerusalén. «[De ser cierto] se trata de una decisión completamente racista que ignora el hecho de que las leyes y convenciones internacionales consideran que Jerusalén es parte integrante de los territorios palestinos ocupados en 1967».

El funcionario de la OLP hizo un llamamiento a la comunidad internacional, a la UE, a Rusia y a China para que rechacen el veto israelí a la participación de los jerosolimitanos en las elecciones legislativas, presidenciales y al consejo nacional de este año.

Fuente: Monitor Medio Oriente en Español 

La Declaración de Jerusalén Sobre el antisemitismo platea «apoyar la exigencia palestina de justicia y la plena concesión de sus derechos políticos, nacionales, civiles y humanos, tal y como se recoge en el derecho internacional»

Foto de archivo

21 de marzo de 2021

La Declaración de Jerusalén sobre el Antisemitismo es una herramienta para identificar, confrontar y concienciar sobre el antisemitismo tal y como se manifiesta hoy en día en los países de todo el mundo. Incluye un preámbulo, una definición y un conjunto de 15 directrices que proporcionan una orientación detallada para quienes tratan de reconocer el antisemitismo con el fin de elaborar respuestas. Fue elaborado por un grupo de académicos en los campos de la historia del Holocausto, los estudios judíos y los estudios sobre Oriente Medio para hacer frente a lo que se ha convertido en un reto cada vez mayor: proporcionar una orientación clara para identificar y luchar contra el antisemitismo al tiempo que se protege la libertad de expresión. Cuenta con más de 200 firmantes.


Preámbulo
Nosotros, los abajo firmantes, presentamos la Declaración de Jerusalén sobre el Antisemitismo, producto de una iniciativa originada en Jerusalén. Incluimos en nuestro número a académicos internacionales que trabajan en estudios sobre el antisemitismo y campos relacionados, incluidos los estudios sobre los judíos, el Holocausto, Israel, Palestina y Oriente Medio. El texto de la Declaración se ha beneficiado de la consulta con estudiosos del Derecho y miembros de la sociedad civil.
Inspirados en la Declaración Universal de Derechos Humanos de 1948, la Convención sobre la Eliminación de todas las Formas de Discriminación Racial de 1969, la Declaración del Foro Internacional de Estocolmo sobre el Holocausto de 2000 y la Resolución de las Naciones Unidas sobre la Memoria del Holocausto de 2005, sostenemos que, si bien el antisemitismo tiene ciertas características distintivas, la lucha contra él es inseparable de la lucha general contra todas las formas de discriminación racial, étnica, cultural, religiosa y de género.
Conscientes de la persecución histórica de los judíos a lo largo de la historia y de las lecciones universales del Holocausto, y viendo con alarma la reafirmación del antisemitismo por parte de grupos que movilizan el odio y la violencia en la política, la sociedad e Internet, pretendemos ofrecer una definición básica de antisemitismo que se pueda utilizar, concisa e históricamente informada con un conjunto de directrices.
La Declaración de Jerusalén sobre el Antisemitismo responde a la «Definición de la IHRA», el documento que fue adoptado por la Alianza Internacional para la Memoria del Holocausto (IHRA, por sus siglas en inglés) en 2016. Debido a que la Definición de la IHRA no es clara en aspectos clave y está ampliamente abierta a diferentes interpretaciones, ha causado confusión y ha generado controversia, debilitando así la lucha contra el antisemitismo. Teniendo en cuenta que se autodenomina una definición de trabajo, hemos tratado de mejorarla ofreciendo (a) una definición básica más clara y (b) un conjunto coherente de directrices. Esperamos que esto sea útil para el seguimiento y la lucha contra el antisemitismo, así como para fines educativos. Proponemos nuestra Declaración, que no es jurídicamente vinculante, como alternativa a la Definición de la IHRA. Las instituciones que ya han adoptado la Definición de la IHRA pueden utilizar nuestro texto como herramienta para interpretarla.
La definición de la IHRA incluye 11 «ejemplos» de antisemitismo, 7 de los cuales se centran en el Estado de Israel. Aunque esto pone un énfasis excesivo en un ámbito, existe una necesidad generalizada de claridad sobre los límites de la expresión y la acción política legítima en relación con el sionismo, Israel y Palestina. Nuestro objetivo es doble: (1) reforzar la lucha contra el antisemitismo aclarando qué es y cómo se manifiesta, (2) proteger un espacio para un debate abierto sobre la controvertida cuestión del futuro de Israel-Palestina. No todos compartimos las mismas opiniones políticas y no pretendemos promover una agenda política partidista. Determinar que una opinión o acción controvertida no es antisemita no implica ni que la respaldemos ni que no lo hagamos.
Las directrices que se centran en Israel-Palestina (del 6 al 15) deben seguirse de forma conjunta. En general, a la hora de aplicar las directrices, cada una debe leerse a la luz de las demás y siempre teniendo en cuenta el contexto. El contexto puede incluir la intención que hay detrás de una expresión, o un patrón de discurso a lo largo del tiempo, o incluso la identidad del orador, especialmente cuando el tema es Israel o el sionismo. Así, por ejemplo, la hostilidad hacia Israel puede ser una expresión de una animadversión antisemita, o puede ser una reacción a una violación de los derechos humanos, o puede ser la emoción que siente una persona palestina por su experiencia a manos del Estado. En definitiva, es necesario tener criterio y sensibilidad a la hora de aplicar estas directrices a situaciones concretas.

Definición
El antisemitismo es la discriminación, el prejuicio, la hostilidad o la violencia contra los judíos o contra las instituciones judías por el simple hecho de serlo.

Directrices
A. Generales

1. Es racista esencializar, es decir, tratar un rasgo de carácter como inherente, o hacer amplias generalizaciones negativas sobre una población determinada. Lo que es cierto del racismo en general es cierto del antisemitismo en particular.
2. Lo que es particular en el antisemitismo clásico es la idea de que los judíos están vinculados a las fuerzas del mal. Constituye el núcleo de muchas fantasías antijudías, como la idea de una conspiración judía en la que «los judíos» poseen un poder oculto que utilizan para promover su propia agenda colectiva a expensas de otras personas. Este vínculo entre los judíos y el mal continúa en el presente: en la fantasía de que «los judíos» controlan los gobiernos con una «mano oculta», que son dueños de los bancos, controlan los medios de comunicación, actúan como «un estado dentro del estado» y son responsables de la propagación de enfermedades, como la COVID-19. Todas estas características pueden servir de instrumento para diferentes causas políticas, e incluso antagónicas.
3. El antisemitismo puede manifestarse con palabras, imágenes visuales y hechos. Ejemplos de palabras antisemitas son las que dicen que todos los judíos son ricos, intrínsecamente tacaños o antipatriotas. En las caricaturas antisemitas, los judíos suelen ser representados como grotescos, con grandes narices y asociados a la riqueza. Ejemplos de actos antisemitas son: agredir a alguien por ser judío, atacar una sinagoga, pintar esvásticas en tumbas judías o negarse a contratar o ascender a personas por ser judías.
4. El antisemitismo puede ser directo o indirecto, explícito o codificado. Por ejemplo, «los Rothschild controlan el mundo» es una afirmación codificada sobre el supuesto poder de «los judíos» sobre los bancos y las finanzas internacionales. Del mismo modo, presentar a Israel como el mal supremo o exagerar groseramente su influencia real puede ser una forma codificada de «racializar» y estigmatizar a los judíos. En muchos casos, identificar el discurso codificado es una cuestión de contexto y de juicio, teniendo en cuenta estas directrices.
5. Negar o minimizar el Holocausto al afirmar que el genocidio nazi deliberado de los judíos no tuvo lugar, o que no hubo campos de exterminio o cámaras de gas, o que el número de víctimas fue una fracción del total real, es antisemita.

B. Israel y Palestina: ejemplos que, a primera vista, son antisemitas

6. Aplicar al Estado de Israel los símbolos, imágenes y estereotipos negativos del antisemitismo clásico (véanse las directrices 2 y 3).
7. Responsabilizar de forma colectiva a los judíos de la conducta de Israel o tratar a los judíos, por el mero hecho de serlo, como agentes de Israel.
8. Exigir que las personas, por ser judías, condenen públicamente a Israel o al sionismo, por ejemplo, en una reunión política.
9. Asumir que los judíos no israelíes, por el simple hecho de serlo, son necesariamente más leales a Israel que a sus propios países.
10. Negar el derecho de los judíos en el Estado de Israel a existir y prosperar, colectiva e individualmente, como judíos, de acuerdo con el principio de igualdad.

C. Israel y Palestina: ejemplos que, a primera vista, no son antisemitas
(Si esté de acuerdo o no con la opinión o la acción)

11. Apoyar la exigencia palestina de justicia y la plena concesión de sus derechos políticos, nacionales, civiles y humanos, tal y como se recoge en el derecho internacional.
12. Criticar u oponerse al sionismo como forma de nacionalismo, o defender una variedad de acuerdos constitucionales para judíos y palestinos en la zona entre el río Jordán y el mar Mediterráneo. No es antisemita apoyar acuerdos que concedan plena igualdad a todos los habitantes «entre el río y el mar», ya sea en dos Estados, en un Estado binacional, en un Estado democrático unitario, en un Estado federal o en cualquier otra forma.
13. Crítica basada en pruebas a Israel como Estado. Incluye sus instituciones y principios fundacionales. Asimismo, incluye sus políticas y prácticas, nacionales y extranjeras, como la conducta de Israel en Cisjordania y Gaza, el papel que desempeña Israel en la región o cualquier otra forma en la que, como Estado, influye en los acontecimientos del mundo. No es antisemita señalar la discriminación racial sistemática. En general, las mismas normas de debate que se aplican a otros Estados y a otros conflictos de autodeterminación nacional se aplican en el caso de Israel y Palestina. Por lo tanto, aunque sea polémico, no es antisemita, en sí mismo, comparar a Israel con otros casos históricos, como el colonialismo de asentamientos o el apartheid.
14. El boicot, la desinversión y las sanciones son formas comunes y no violentas de protesta política contra los Estados. En el caso israelí no son, en sí mismas, antisemitas.
15. El discurso político no tiene que ser medido, proporcional, moderado o razonable para estar protegido por el artículo 19 de la Declaración Universal de Derechos Humanos o el artículo 10 del Convenio Europeo de Derechos Humanos y otros instrumentos de derechos humanos. Las críticas que algunos pueden considerar excesivas o polémicas, o que reflejan un «doble rasero», no son, en sí mismas, antisemitas. En general, la línea entre el discurso antisemita y el no antisemita es diferente de la línea entre el discurso irracional y el racional.

Firmantes: 

Ludo Abicht, profesor Dr., Departamento de Ciencias Políticas, Universidad de Amberes

Taner Akçam, Profesor, Cátedra Kaloosdian / Mugar de Historia y Genocidio de Armenia, Universidad de Clark

Gadi Algazi, profesor, Departamento de Historia e Instituto Minerva de Historia Alemana, Universidad de Tel Aviv

Seth Anziska, profesor adjunto Mohamed S. Farsi-Polonsky de relaciones judío-musulmanas, University College London

Aleida Assmann, Profesora Dra., Estudios Literarios, Estudios del Holocausto, Trauma y Memoria, Universidad de Konstanz

Jean-Christophe Attias, profesor, Pensamiento judío medieval, École Pratique des Hautes Études, Université PSL Paris

Leora Auslander, Arthur y Joann Rasmussen Profesora de Civilización Occidental en el Colegio y Profesora de Historia Social Europea, Departamento de Historia, Universidad de Chicago

Bernard Avishai, profesor invitado de gobierno, Departamento de gobierno, Dartmouth College

Angelika Bammer, profesora, literatura comparada, facultad afiliada de estudios judíos, Universidad de Emory

Omer Bartov, John P. Birkelund Profesor Distinguido de Historia Europea, Universidad de Brown

Almog Behar, Dr., Departamento de Literatura y Programa de Estudios Culturales Judeo-Árabes, Universidad de Tel Aviv

Moshe Behar, profesor asociado, Israel / Palestina y estudios de Oriente Medio, Universidad de Manchester

Peter Beinart, profesor de periodismo y ciencias políticas, City University of New York (CUNY); Editor en general, Jewish Currents

Elissa Bemporad, cátedra Jerry y William Ungar de Historia judía de Europa del Este y el Holocausto; Profesor de Historia, Queens College y The City University of New York (CUNY)

Sarah Bunin Benor, profesora de estudios judíos contemporáneos, Hebrew Union College-Jewish Institute of Religion

Wolfgang Benz, profesor Dr., fmr. Director del Centro de Investigación sobre Antisemitismo, Technische Universität Berlin

Doris Bergen, Canciller Rose y Ray Wolfe Profesora de Estudios del Holocausto, Departamento de Historia y Centro Anne Tanenbaum de Estudios Judíos, Universidad de Toronto

Werner Bergmann, profesor emérito, sociólogo, Centro de Investigación sobre Antisemitismo, Technische Universität Berlin

Michael Berkowitz, profesor de Historia judía moderna, University College London

Louise Bethlehem, profesora asociada y presidenta del Programa de Estudios Culturales, Inglés y Estudios Culturales de la Universidad Hebrea de Jerusalén

David Biale, profesor distinguido Emanuel Ringelblum, Universidad de California, Davis

Leora Bilsky, profesora, Facultad de Derecho Buchmann, Universidad de Tel Aviv

Monica Black, profesora adjunta, Departamento de Historia, Universidad de Tennessee, Knoxville

Daniel Blatman, profesor, Departamento de Historia Judía y Judería Contemporánea, Universidad Hebrea de Jerusalén

Omri Boehm, profesor asociado de filosofía, The New School for Social Research, Nueva York

Daniel Boyarin, profesor Taubman de cultura talmúdica, UC Berkeley

Christina von Braun, Profesora Dra., Centro Selma Stern de Estudios Judíos, Universidad Humboldt, Berlín

Micha Brumlik, profesor Dr., fmr. Director del Fritz Bauer Institut-Geschichte und Wirkung des Holocaust, Fráncfort del Meno

Jose Brunner, profesor emérito, Facultad de Derecho Buchmann e Instituto Cohn de Historia y Filosofía de la Ciencia, Universidad de Tel Aviv

Darcy Buerkle, profesora y catedrática de historia, Smith College

John Bunzl, profesor Dr., Instituto Austriaco de Política Internacional

Michelle U. Campos, profesora asociada de estudios e historia judíos de la Universidad Estatal de Pensilvania

Francesco Cassata, profesor, Departamento de Historia Contemporánea de Estudios Antiguos, Filosofía e Historia, Universidad de Génova

Naomi Chazan, profesora emérita de ciencias políticas, Universidad Hebrea de Jerusalén

Bryan Cheyette, profesor y catedrático de literatura y cultura modernas, Universidad de Reading

Stephen Clingman, profesor universitario distinguido, Departamento de inglés, Universidad de Massachusetts, Amherst

Raya Cohen, Dra., Fmr. Departamento de Historia Judía, Universidad de Tel Aviv; fmr. Departamento de Sociología, Universidad de Nápoles Federico II

Alon Confino, Cátedra Pen Tishkach de Estudios del Holocausto, Profesor de Historia y Estudios Judíos, Director del Instituto de Estudios sobre el Holocausto, el Genocidio y la Memoria, Universidad de Massachusetts, Amherst

Sebastian Conrad, profesor de historia global y poscolonial, Freie Universität Berlin

Lila Corwin Berman, Cátedra Murray Friedman de Historia Judía Estadounidense, Temple University

Deborah Dash Moore, Frederick GL Huetwell Profesora de Historia y Profesora de Estudios Judaicos, Universidad de Michigan

Natalie Zemon Davis, profesora emérita, Universidad de Princeton y Universidad de Toronto

Sidra DeKoven Ezrahi, profesora emérita, literatura comparada, Universidad Hebrea de Jerusalén

Hasia R. Diner, profesora, Universidad de Nueva York

Arie M. Dubnov, Cátedra Max Ticktin de Estudios de Israel y Director del Programa de Estudios Judaicos, Universidad George Washington

Debórah Dwork, Directora del Centro para el Estudio del Holocausto, el Genocidio y los Crímenes de Lesa Humanidad, Centro de Graduados, Universidad de la Ciudad de Nueva York (CUNY)

Yulia Egorova, Profesora, Departamento de Antropología, Universidad de Durham, Directora del Centro para el Estudio de la Cultura, Sociedad y Política Judías

Helga Embacher, Profesora Dra., Departamento de Historia, Universidad Paris Lodron Salzburgo

Vincent Engel, profesor de la Universidad de Lovaina, UCLouvain

David Enoch, profesor, Departamento de Filosofía y Facultad de Derecho, Universidad Hebrea de Jerusalén

Yuval Evri, Dr., Leverhulme Early Career Fellow SPLAS, King’s College London

Richard Falk, profesor emérito de derecho internacional de la Universidad de Princeton; Cátedra de Derecho Global, Facultad de Derecho, Queen Mary University, Londres

David Feldman, profesor, director del Instituto para el estudio del antisemitismo, Birkbeck, Universidad de Londres

Yochi Fischer, Dr., Subdirector del Instituto Van Leer Jerusalem y Jefe del Grupo de Sagrado, Religión y Secularización

Ulrike Freitag, Profesora Dra., Historia de Oriente Medio, Directora Leibniz-Zentrum Moderner Orient, Berlín

Ute Frevert, profesora de Historia Moderna, Departamento de Historia, Universidad de Zúrich

Katharina Galor , Profesora Dra., Profesora asociada visitante de Hirschfeld, Programa de Estudios Judaicos, Programa de Estudios Urbanos, Universidad de Brown

Chaim Gans, profesor emérito, Facultad de Derecho Buchmann, Universidad de Tel Aviv

Alexandra Garbarini, profesora, Departamento de Historia y Programa de Estudios Judíos, Williams College

Shirli Gilbert, profesora de historia judía moderna, University College London

Sander Gilman, profesor distinguido de artes y ciencias liberales; Catedrático de Psiquiatría, Emory University

Shai Ginsburg, profesor asociado, presidente del Departamento de Estudios de Asia y Oriente Medio y miembro de la facultad del Centro de Estudios Judíos de la Universidad de Duke

Victor Ginsburgh, profesor emérito, Université Libre de Bruxelles, Bruselas

Carlo Ginzburg, profesor emérito, UCLA y Scuola Normale Superiore, Pisa

Snait Gissis, Dr., Instituto Cohn de Historia y Filosofía de la Ciencia y las Ideas, Universidad de Tel Aviv

Glowacka Dorota, profesora de Humanidades, Universidad de King’s College, Halifax

Amos Goldberg, profesor de la cátedra Jonah M. Machover de Estudios del Holocausto, director del Instituto de Investigación Avraham Harman de la Judería Contemporánea de la Universidad Hebrea de Jerusalén

Harvey Goldberg, profesor emérito, Departamento de Sociología y Antropología, Universidad Hebrea de Jerusalén

Sylvie-Anne Goldberg, Profesora, Cultura e Historia Judía, Jefa de Estudios Judíos en la Escuela Superior de Ciencias Sociales (EHESS), París

Svenja Goltermann, Profesora Dra., Seminario de Historisches, Universidad de Zúrich

Neve Gordon, profesora de derecho internacional, Facultad de derecho, Universidad Queen Mary de Londres

Emily Gottreich, profesora adjunta, Departamento de Historia y Estudios Globales, UC Berkeley, directora del Programa MENA-J

Leonard Grob, profesor emérito de filosofía, Fairleigh Dickinson University

Jeffrey Grossman, profesor asociado, estudios alemanes y judíos, presidente del departamento alemán de la Universidad de Virginia

Atina Grossmann, profesora de historia, Facultad de Humanidades y Ciencias Sociales, The Cooper Union, Nueva York

Wolf Gruner, Cátedra Shapell-Guerin de Estudios Judíos y Director Fundador del Centro de Investigación Avanzada del Genocidio de la Fundación Shoah de la USC, Universidad del Sur de California

François Guesnet, profesor de historia judía moderna, Departamento de estudios hebreos y judíos, University College London

Ruth HaCohen, profesora Artur Rubinstein de musicología, Universidad Hebrea de Jerusalén

Aaron J. Hahn, Profesor Tapper , Cátedra Mae and Benjamin Swig de Estudios Judíos, Universidad de San Francisco

Liora R. Halperin, profesora asociada de estudios internacionales, historia y estudios judíos; Jack y Rebecca Benaroya Cátedra de Estudios de Israel, Universidad de Washington

Rachel Havrelock, profesora de estudios judíos e ingleses, Universidad de Illinois, Chicago

Sonja Hegasy, Profesora Dra., Académica de Estudios Islámicos y Profesora de Estudios Postcoloniales, Leibniz-Zentrum Moderner Orient, Berlín

Elizabeth Heineman, profesora de Historia y Estudios de Género, Mujeres y Sexualidad, Universidad de Iowa

Didi Herman, profesora de derecho y cambio social, Universidad de Kent

Deborah Hertz, Cátedra Wouk de Estudios Judíos Modernos, Universidad de California, San Diego

Dagmar Herzog, profesora distinguida de historia y centro de posgrado académico académico de la facultad Daniel Rose, City University of New York (CUNY)

Susannah Heschel, Profesora Distinguida de Estudios Judíos Eli M. Black, Presidenta del Programa de Estudios Judíos, Dartmouth College

Dafna Hirsch, Dra., Universidad Abierta de Israel

Marianne Hirsch, profesora William Peterfield Trent de literatura comparada y estudios de género, Universidad de Columbia

Christhard Hoffmann, profesor de historia europea moderna, Universidad de Bergen

Dr. habil. Klaus Holz, Secretario General de las Academias Protestantes de Alemania, Berlín

Eva Illouz, Directrice d’etudes, EHESS Paris y Van Leer Institute, Fellow

Jill Jacobs, rabino, directora ejecutiva, T’ruah: The Rabbinic Call for Human Rights, Nueva York

Uffa Jensen, Profesor Dr., Centro de Investigación sobre Antisemitismo, Technische Universität, Berlín

Jonathan Judaken, profesor , cátedra Spence L.Wilson de Humanidades, Rhodes College

Robin E. Judd, profesor asociado, Departamento de Historia, Universidad Estatal de Ohio

Irene Kacandes, profesora de estudios alemanes y literatura comparada de Dartmouth, Universidad de Dartmouth

Marion Kaplan, profesora Skirball de historia judía moderna, Universidad de Nueva York

Eli Karetny, director adjunto del Instituto Ralph Bunche de Estudios Internacionales; Profesor de Baruch College, The City University of New York (CUNY)

Nahum Karlinsky, Instituto de Investigación Ben-Gurion para el Estudio de Israel y el Sionismo, Universidad Ben-Gurion del Negev

Menachem Klein, profesor emérito, Departamento de Estudios Políticos, Universidad de Bar Ilan

Brian Klug, investigador principal en filosofía, St. Benet’s Hall, Oxford; Miembro de la Facultad de Filosofía de la Universidad de Oxford

Francesca Klug, profesora invitada en LSE Human Rights y en el Helena Kennedy Center for International Justice, Sheffield Hallam University

Thomas A. Kohut, Sue y Edgar Wachenheim III Profesor de Historia, Williams College

Teresa Koloma Beck, profesora de sociología, Universidad Helmut Schmidt, Hamburgo

Rebecca Kook, Dra., Departamento de Política y Gobierno, Universidad Ben Gurion del Negev

Claudia Koonz, profesora emérita de historia, Duke University

Hagar Kotef, Dr., profesor titular de teoría política y pensamiento político comparado, Departamento de Política y Estudios Internacionales, SOAS, Universidad de Londres

Gudrun Kraemer, Profesora Dra., Profesora Principal de Estudios Islámicos, Freie Universität Berlin

Cilly Kugelman, historiador, fmr. Director de programa del Museo Judío de Berlín

Tony Kushner, profesor, Instituto Parkes para el estudio de las relaciones judías y no judías, Universidad de Southampton

Dominick LaCapra, profesor emérito de Historia y Literatura Comparada Bowmar, Universidad de Cornell

Daniel Langton, profesor de historia judía, Universidad de Manchester

Shai Lavi, profesor de la Facultad de Derecho Buchmann, Universidad de Tel Aviv; El Instituto Van Leer de Jerusalén

Claire Le Foll, profesora adjunta de Historia y Cultura Judía de Europa Oriental, Instituto Parkes, Universidad de Southampton; Director del Instituto Parkes para el Estudio de las Relaciones Judías / No Judías

Nitzan Lebovic, profesor, Departamento de Historia, Cátedra de Estudios del Holocausto y Valores Éticos, Universidad de Lehigh

Mark Levene, Dr., miembro emérito de la Universidad de Southampton y del Centro Parkes para las relaciones judías y no judías

Simon Levis Sullam, profesor asociado de historia contemporánea, Dipartimento di Studi Umanistici, Universidad Ca ‘Foscari Venecia

Lital Levy, profesora asociada de literatura comparada, Universidad de Princeton

Lior Libman, profesor asistente de estudios de Israel, director asociado del Centro de Estudios de Israel, Departamento de Estudios Judaicos, Universidad de Binghamton, SUNY

Caroline Light, profesora titular y directora del programa de estudios de pregrado en estudios sobre mujeres, género y sexualidad, Universidad de Harvard

Kerstin von Lingen, Profesora de Historia Contemporánea, Cátedra de Estudios sobre Genocidio, Violencia y Dictadura, Universidad de Viena

James Loeffler, Profesor Jay Berkowitz de Historia Judía, Ida y Nathan Kolodiz Director de Estudios Judíos, Universidad de Virginia

Hanno Loewy, director del Museo Judío de Hohenems, Austria

Ian S. Lustick, presidente de Bess W. Heyman, Departamento de Ciencias Políticas, Universidad de Pensilvania

Sergio Luzzato, Emiliana Pasca Noether Catedrática de Historia Moderna de Italia, Universidad de Connecticut

Shaul Magid, profesor de estudios judíos, Dartmouth College

Avishai Margalit, profesor emérito de filosofía, Universidad Hebrea de Jerusalén

Jessica Marglin, profesora asociada de religión, derecho e historia, Ruth Ziegler, Cátedra de carrera temprana en estudios judíos, Universidad del Sur de California

Arturo Marzano, profesor asociado de Historia del Medio Oriente, Departamento de Civilizaciones y Formas de Conocimiento, Universidad de Pisa

Anat Matar, Dr., Departamento de Filosofía, Universidad de Tel Aviv

Manuel Reyes Mate Rupérez, Instituto de Filosofía del CSIC, Consejo Nacional de Investigaciones Científicas, Madrid

Menachem Mautner, Daniel Rubinstein Profesor de Derecho Civil Comparado y Jurisprudencia, Facultad de Derecho, Universidad de Tel Aviv

Brendan McGeever, Dr., Profesor de Sociología de la Racialización y el Antisemitismo, Departamento de Estudios Psicosociales, Birkbeck, Universidad de Londres

David Mednicoff, presidente del Departamento de Estudios Judaicos y del Cercano Oriente y profesor asociado de Estudios y Políticas Públicas del Medio Oriente, Universidad de Massachusetts, Amherst

Eva Menasse, novelista, Berlín

Adam Mendelsohn, profesor asociado de historia y director del Centro Kaplan de Estudios Judíos, Universidad de Ciudad del Cabo

Leslie Morris, Beverly y Richard Fink Profesora de Artes Liberales, Profesora y Directora del Departamento de Alemán, Nórdico, Eslavo y Holandés de la Universidad de Minnesota

Dirk Moses, Frank Porter Graham Profesor Distinguido de Historia Global de los Derechos Humanos, Universidad de Carolina del Norte en Chapel Hill

Samuel Moyn, Profesor Henry R. Luce de Jurisprudencia y Profesor de Historia, Universidad de Yale

Susan Neiman, Profesora Dra., Filósofa, Directora del Foro Einstein, Potsdam

Anita Norich, profesora emérita, estudios judaicos e ingleses, Universidad de Michigan

Xosé Manoel Núñez Seixas, Catedrático de Historia Europea Moderna, Universidad de Santiago de Compostela

Esra Ozyurek, Profesora Sultan Qaboos de Fe abrahámica y valores compartidos Facultad de Divinidad, Universidad de Cambridge

Ilaria Pavan, profesora adjunta de Historia Moderna, Scuola Normale Superiore, Pisa

Derek Penslar, profesor William Lee Frost de historia judía, Universidad de Harvard

Andrea Pető, profesora de la Universidad de Europa Central (CEU), Viena; Instituto de Democracia CEU, Budapest

Valentina Pisanty, profesora asociada, Semiótica, Universidad de Bérgamo

Renée Poznanski, profesora emérita, Departamento de Política y Gobierno, Universidad Ben Gurion del Negev

David Rechter, profesor de historia judía moderna, Universidad de Oxford

James Renton, profesor de historia, director del Centro Internacional sobre el Racismo, Edge Hill Universit

Shlomith Rimmon Kenan, profesora emérita, Departamentos de Literatura Inglesa y Comparada, Universidad Hebrea de Jerusalén; Miembro de la Academia de Ciencias de Israel

Shira Robinson, profesora asociada de historia y asuntos internacionales, Universidad George Washington

Bryan K. Roby, profesor asistente de historia judía y de Oriente Medio, Universidad de Michigan-Ann Arbor

Na’ama Rokem, profesora asociada, directora Joyce Z. y Jacob Greenberg Center for Jewish Studies, Universidad de Chicago

Mark Roseman, profesor distinguido de historia, cátedra Pat M. Glazer de estudios judíos, Universidad de Indiana

Göran Rosenberg, escritor y periodista, Suecia

Michael Rothberg, Cátedra Samuel Goetz de Estudios del Holocausto de la Sociedad de 1939, UCLA

Sara Roy, investigadora principal, Centro de Estudios del Medio Oriente, Universidad de Harvard

Miri Rubin, profesora de historia medieval y moderna, Universidad Queen Mary de Londres

Dirk Rupnow, Profesor Dr., Departamento de Historia Contemporánea, Universidad de Innsbruck, Austria

Philippe Sands, profesor de comprensión pública del derecho, University College London; Abogado; Escritor

Victoria Sanford, Profesora de Antropología, Facultad de Doctorado de Lehman College, The Graduate Center, The City University of New York (CUNY)

Gisèle Sapiro, profesora de sociología en EHESS y directora de investigación del CNRS (Centre européen de sociologie et de science politique), París

Peter Schäfer, profesor de estudios judíos, Universidad de Princeton, fmr. Director del Museo Judío de Berlín

Andrea Schatz, Dra., Lectora de Estudios Judíos, King’s College London

Jean-Philippe Schreiber, profesor, Université Libre de Bruxelles, Bruselas

Stefanie Schüler-Springorum, Profesora Dra., Directora del Centro de Investigación sobre Antisemitismo, Technische Universität Berlin

Guri Schwarz, profesor asociado de Historia Contemporánea, Dipartimento di Antichità, Filosofia e Storia, Università di Genova

Raz Segal, profesor asociado, estudios sobre el Holocausto y el genocidio, Universidad de Stockton

Joshua Shanes, profesor asociado y director del Arnold Center for Israel Studies, College of Charleston

David Shulman, profesor emérito, Departamento de Estudios Asiáticos, Universidad Hebrea de Jerusalén

Dmitry Shumsky, Profesor, Cátedra Israel Goldstein de Historia del Sionismo y el Nuevo Yishuv, Director del Centro Bernard Cherrick para el Estudio del Sionismo, el Yishuv y el Estado de Israel, Departamento de Historia Judía y Judería Contemporánea, Universidad Hebrea de Jerusalén

Marcella Simoni, Profesora de Historia, Departamento de Estudios Asiáticos y Norteafricanos, Universidad Ca ‘Foscari, Venecia

Santiago Slabodsky, Catedrático de Estudios Judíos de Robert and Florence Kaufman y Profesor Asociado de Religión, Universidad de Hofstra, Nueva York

David Slucki, profesor asociado de vida y cultura judías contemporáneas, Centro Australiano para la Civilización Judía, Universidad de Monash, Australia

Tamir Sorek, profesor de artes liberales de historia de Oriente Medio y estudios judíos, Penn State University

Levi Specter, Dr., profesor titular del Departamento de Historia, Filosofía y Estudios Judaicos de la Universidad Abierta de Israel; Investigador del Departamento de Filosofía de la Universidad de Estocolmo, Suecia

Michael P. Steinberg , profesor, Barnaby Conrad y Mary Critchfield Keeney, profesor de historia y música, profesor de estudios alemanes, Brown University

Lior Sternfeld, profesor asistente de historia y estudios judíos, Universidad de Penn State

Michael Stolleis, profesor de Historia del Derecho, Instituto Max Planck de Historia Jurídica Europea, Fráncfort del Meno

Mira Sucharov, profesora de ciencia política y cátedra universitaria de innovación docente, Carleton University Ottawa

Adam Sutcliffe, profesor de historia europea, King’s College London

Aaron J. Hahn Tapper, profesor , cátedra Mae and Benjamin Swig de estudios judíos, Universidad de San Francisco

Anya Topolski, profesora asociada de ética y filosofía política, Universidad de Radboud, Nijmegen

Barry Trachtenberg, profesor asociado, Cátedra Rubin de Historia Judía, Universidad de Wake Forest

Emanuela Trevisan Semi, investigadora principal en estudios judíos modernos, Universidad Ca ‘Foscari de Venecia

Heidemarie Uhl, PhD, Historiadora, Investigadora principal, Academia de Ciencias de Austria, Viena

Peter Ullrich, Dr. Dr., investigador principal, miembro del Centro de Investigación sobre Antisemitismo, Technische Universität Berlin

Uğur Ümit Üngör, profesor y presidente de estudios sobre el Holocausto y el genocidio, Facultad de Humanidades, Universidad de Amsterdam; Investigador principal NIOD Institute for War, Holocaust and Genocide Studies, Amsterdam

Nadia Valman, profesora de literatura urbana, Queen Mary, Universidad de Londres

Dominique Vidal, periodista, historiador y ensayista

Alana M. Vincent, profesora asociada de filosofía, religión e imaginación judías, Universidad de Chester

Vered Vinitzky-Seroussi, director del Instituto de Investigación Truman para el Avance de la Paz, Universidad Hebrea de Jerusalén

Anika Walke, profesora asociada de historia, Universidad de Washington, St. Louis

Yair Wallach, Dr., profesor titular de la Escuela de Idiomas, Culturas y Lingüística de Estudios Israelíes, SOAS, Universidad de Londres

Michael Walzer, profesor emérito, Instituto de Estudios Avanzados, Facultad de Ciencias Sociales, Princeton

Dov Waxman, profesor de la Cátedra de Estudios de Israel de la Fundación Rosalinde y Arthur Gilbert, Universidad de California (UCLA)

Ilana Webster-Kogen, Joe Loss, profesora titular de música judía, SOAS, Universidad de Londres

Bernd Weisbrod, profesor emérito de historia moderna, Universidad de Göttingen

Eric D. Weitz, profesor distinguido de historia, City College y Graduate Center, The City University of New York (CUNY)

Michael Wildt, Profesor Dr., Departamento de Historia, Universidad Humboldt, Berlín

Abraham B. Yehoshua, novelista, ensayista y dramaturgo

Noam Zadoff, profesor asistente de estudios sobre Israel, Departamento de Historia Contemporánea, Universidad de Innsbruck

Tara Zahra, Profesora Homer J. Livingston de Historia de Europa del Este; Miembro del Centro Greenberg de Estudios Judíos, Universidad de Chicago

José A. Zamora Zaragoza, Investigador Senior, Instituto de Filosofía del CSIC, Consejo Nacional de Investigaciones Científicas, Madrid

Lothar Zechlin, profesor emérito de derecho público, fmr. Instituto Rector de Ciencias Políticas, Universidad de Duisburg

Yael Zerubavel, profesor emérito de estudios e historia judíos, fmr. Director fundador del Centro Bildner para el estudio de la vida judía, Universidad de Rutgers

Moshe Zimmermann, profesor emérito, Centro Richard Koebner Minerva de Historia Alemana, Universidad Hebrea de Jerusalén

Steven J. Zipperstein, profesor Daniel E. Koshland de cultura e historia judía, Universidad de Stanford

Moshe Zuckermann, profesor emérito de historia y filosofía, Universidad de Tel Aviv

Fuente: Jerusalem Declaration (https://jerusalemdeclaration.org/)

Traducido parala Misión Diplomática de Palestina en España  por (Helena Alcañiz Sobrino)

JDA-1

El monumental reportaje sobre la muerte de un niño palestino en NYRB se trata de una crítica al racismo del sionismo

Philip Weiss, 23 de marzo de 2021

Foto: Abed Salama con una foto de su hijo Milad 

Cuando los periodistas tratan de transmitir la profundidad de la situación palestina, a menudo se aferran a los asesinatos israelíes que han sido noticia, atrocidades en las que las líneas morales son patentes. Lo sorprendente del monumental artículo de Nathan Thrall en The New York Review of Books (NYRB) es que se refiere a una muerte de la que pocos fuera de Jerusalén Oriental han oído hablar: un niño palestino de 5 años sufrió un accidente de autobús escolar en los territorios ocupados en 2012, y su padre pasó un día terrible buscando por todas las ambulancias, autobuses y hospitales posibles para saber si su hijo estaba vivo.

La historia de la búsqueda de Abed Salama para encontrar a su hijo Milad tiene un poder primordial. Sin embargo, Thrall cuenta la historia para transmitir a los lectores estadounidenses un mensaje: las vidas de los palestinos son casi desechables en la visión sionista de colonizar la tierra. La estrecha y tortuosa carretera en la que Milad y otras seis personas murieron en la Área C, a las afueras de Jerusalén Oriental; el autobús con la no inspeccionada salida de emergencia; la cantera israelí en tierra ocupada a la que acudió el camión que destrozó el autobús; los sistemas de emergencia israelíes a pocas manzanas de distancia que ignoraron alegremente a Milad por el simple hecho de ser palestino; los servicios de emergencia palestinos que eran ineficaces y estaban llenos de parches, y que reflejaban las fronteras burocráticas israelíes que protegían los asentamientos judíos; todo esto se debe a que Milad tuvo la desgracia de vivir en un «bantustán».

Thrall narra su historia con desapego y precisión, recordando a Hiroshima de Hersey; pero está alimentada por la rabia contra los «valores fundacionales» del sionismo, que exaltan el asentamiento judío en tierras bíblicas y no asignan a los palestinos ninguna humanidad. Esa rabia crece en cualquier lector de esta historia; así que muchos de mis amigos están pasando su artículo esta semana.

La historia es importante por su fuente, la New York Review of Books, que tiene una audiencia de élite y ha apoyado el sionismo durante décadas con algunas pequeñas excepciones. Y porque toda la humanidad de esta apasionante historia es palestina. Los únicos personajes judíos son los dirigentes y jueces e intelectuales israelíes que Thrall cita para justificar la limpieza étnica, así como el apartheid y el robo de los recursos palestinos. El artículo incluye largas secciones sobre la ideología y la historia sionista que se reducen a una simple verdad, el sionismo en la práctica es racista. Y la ocupación ha durado 53 años porque no es más que una continuación del proyecto de expulsar a los palestinos de las tierras al este de las fronteras de la ONU, un proyecto que los sionistas laboristas iniciaron en 1948. La ex primer ministra Golda Meir habla abiertamente de «deshacerse» de los árabes; otro, Levi Eshkol, de expulsarlos por «asfixia».

Solo los liberales estadounidenses se engañan a sí mismos sobre la realidad.

Durante la campaña de las elecciones presidenciales de 2020, Joe Biden dijo repetidamente que «el silencio es complicidad». Pero Biden no podía estar pensando en la situación Israel-Palestina, pues en el caso de la dominación étnica de los palestinos por parte de Israel, Estados Unidos no es simplemente cómplice por su silencio; es un cómplice directo.

Mi trabajo consiste en saludar los cambios significativos en el discurso dominante sobre Israel y Palestina en Estados Unidos, y este artículo es una de esas ocasiones. Sigue a varias rupturas de este tipo en el último año, desde el informe de B’Tselem que dice que Israel mantiene un régimen de apartheid de supremacía judía, a los sionistas liberales Ian Lustick y Peter Beinart que piden un estado democrático, a la cálida recepción de la novela épica antisionista de Susan Abulhawa, Against the Loveless World, al creciente consenso dentro de la base del Partido Demócrata para la presión de Estados Unidos sobre Israel y no sobre los palestinos (53 a 29 por ciento en la última encuesta de Gallup).

La izquierda está dirigiendo ahora el debate dentro del Partido Demócrata y no puede pasar mucho tiempo antes de que nuestra política empiece a reflejar por fin esos ideales democráticos.

Pero hay muros que derribar, y el artículo de Thrall es un mazazo. Esta demolición de los valores sionistas está dirigida por un judío estadounidense hacia los judíos estadounidenses, en una publicación que personifica la vida intelectual judía. El artículo concluye salvajemente contrastando la desgracia de Milad con la buena suerte de la propia hija de Thrall: «una niña judía que vive una vida de privilegios al otro lado del muro».

Jonathan Ofir califica el artículo de «obra maestra». Donald Johnson dice: «Thrall lo expone todo. Derriba totalmente las patrañas habituales».

A continuación, algunos extractos del artículo, que debería leer usted mismo.

Los sionistas liberales alaban a Israel como una «democracia judía», pero dan cobertura a una política de bantustanes:

«Durante más de medio siglo, el dilema estratégico de Israel ha sido su incapacidad para borrar a los palestinos, por un lado, y su falta de voluntad para concederles derechos civiles y políticos, por otro. Al explicar su oposición para conceder a los palestinos de Cisjordania los mismos derechos que a los ciudadanos palestinos de Israel, Abba Eban dijo que había un límite a la cantidad de arsénico que el cuerpo humano podía absorber. Entre los dos polos de la expulsión masiva y la inclusión política, el infeliz compromiso que encontró Israel fue fragmentar a la población palestina, asegurándose de que sus pedazos dispersos no pudieran organizarse como un colectivo nacional».

Se trata de apartheid, como lo experimenta Nader Morrar, el paramédico que intenta salvar a los niños del autobús en llamas.

«Para Nader, no había duda de que los llevaría de vuelta a Ramala, aunque estaban a menos de una milla del municipio de Jerusalén, que tenía mejores hospitales. Las ambulancias palestinas que llevaban pacientes a Jerusalén tenían que esperar en los puestos de control durante un tiempo impredecible antes de que se les concediera o denegara el permiso para llevar a la víctima en una camilla hasta una ambulancia israelí en el otro lado. Decenas de personas han muerto, según Amnistía Internacional, B’Tselem y otras organizaciones de derechos humanos, porque se impidió o retrasó el paso de las ambulancias palestinas».

Los asentamientos israelíes estaban alrededor del accidente del autobús. Pero esas autoridades son indiferentes.

«Un informe de la Autoridad Palestina sobre el accidente señala que “las ambulancias y los camiones de bomberos israelíes llegaron tarde, después de que terminaran las operaciones de extinción del fuego y rescate, y ello a pesar de la proximidad del lugar del accidente a los servicios de bomberos y rescate israelíes, ya que la ambulancia israelí de emergencia y de bomberos más cercana está a solo un minuto y medio de distancia». El lugar del accidente se encontraba a unos segundos del puesto de control de Jaba, controlado por soldados israelíes, a menos de dos minutos en coche del asentamiento de Adam, y a varios minutos tanto de la comisaría de policía de la zona industrial del asentamiento de Sha’ar Binyamin como de los servicios de rescate del asentamiento de Kokhav Ya’akov».

La solución de dos Estados murió hace mucho tiempo, y todo el mundo está en ello, aunque los estadounidenses se engañen a sí mismos.

[En abril de 2013, el secretario de Estado John] Kerry dijo ante la Comisión de Asuntos Exteriores de la Cámara de Representantes: «Creo que la ventana para una solución de dos Estados se está cerrando. Creo que tenemos un tiempo -un año, un año y medio o dos años- o se acaba».

El entonces líder de los colonos, Dani] Dayan, se mostró de acuerdo: «Actualmente nos encontramos, en cierta medida, en un punto histórico del conflicto, por primera vez desde la Comisión Peel de [19]36-[19]37 que recomendó la partición», dijo. «La comunidad mundial se dará cuenta de que esta cuestión» -una división de la tierra bajo el control de Israel- «debe retirarse de la mesa. No va a ocurrir. No porque el mundo no quiera que sea la solución, sino porque entiende que no es la solución; no es factible».

Los sionistas liberales de Estados Unidos se opusieron, efectivamente, a la anexión el año pasado, calificándola de amenaza para la solución de dos Estados. Pero sus aliados israelíes son francamente racistas.

«La principal objeción de la izquierda sionista a la anexión es que perjudicaría el objetivo de tener el menor número posible de palestinos dentro de las fronteras del Estado judío. Uno de los grupos que ilustran esto fue The People Against Annexation, formado en 2020. Fue generosamente financiado por un miembro de la junta del grupo de presión bipartidista pro-israelí AIPAC, Stacy Schusterman, cuya fundación familiar apoya a numerosos grupos de defensa de Israel… El Pueblo contra la Anexión fue dirigido por el ex director de Israel de J Street, el grupo de presión pro-israelí alineado con el Partido Demócrata en Washington, D.C. Entre los anuncios producidos por la organización había un cartel que demonizaba a los palestinos como terroristas islamistas…

Los [aliados sionistas liberales] Comandantes por la Seguridad de Israel… habían publicado previamente su propio anuncio contra la anexión, destinado a sembrar el miedo a la pérdida del control judío. Colocado en carteles y vallas publicitarias por todo el país e ilustrado con los colores nacionales palestinos, mostraba a una multitud de palestinos agitando banderas y levantando signos de victoria sobre las palabras, en árabe, «Pronto seremos la mayoría». En la parte inferior, el anuncio indicaba un número de teléfono, «Para el hebreo». Al llamar, una grabación decía: «¿Estás harto de estas vallas publicitarias palestinas? Nosotros también. Pero desaparecerán en cuestión de días. Lo que no desaparecerá son los millones de palestinos que viven en Cisjordania. Quieren ser mayoría. ¿Y se supone que debemos anexionarlos? Si no nos separamos de ellos seremos menos judíos y estaremos menos seguros. Debemos separarnos de los palestinos ahora»…».

Milad fue asesinado por un camionero que trabaja en una cantera que saquea los recursos de los palestinos. Los sionistas de izquierda son socios de pleno derecho en este crimen.

«Desde 1994, Israel no ha concedido ni un solo permiso para la explotación de canteras palestinas en la Área C, que contiene la mayor parte de la tierra que se puede explotar. El Banco Mundial calcula que los palestinos pierden 241 millones de dólares al año por la negativa de Israel para conceder permisos de explotación de canteras a intereses mineros no israelíes. Siete semanas antes del accidente, el Tribunal Supremo de Justicia de Israel se había pronunciado sobre la legalidad de la cantera de Kokhav HaShahar, así como de otras nueve canteras de colonos en Cisjordania. El derecho internacional no es ambiguo en cuanto a si una potencia ocupante está autorizada a saquear los recursos de los ocupados. Las leyes de ocupación están diseñadas para impedir la colonización o la anexión del territorio conquistado. El saqueo es un crimen de guerra. Pero el Tribunal Supremo de Israel, que ha aprobado casi todas las políticas prohibidas internacionalmente que Israel ha llevado a cabo en los territorios ocupados -incluyendo deportaciones, asesinatos, uso generalizado de la prisión sin juicio, demoliciones de viviendas, confiscación de tierras para asentamientos judíos y castigos colectivos como toques de queda masivos, cierre de escuelas y privación de electricidad a millones de personas- dictaminó de forma unánime que se permitía a Israel explotar los recursos naturales de Cisjordania. La razón aducida por la entonces presidenta del tribunal, Dorit Beinisch, considerada una jueza liberal en Israel, fue que el derecho internacional humanitario, que define todas las ocupaciones como temporales, tenía que doblegarse debido a la situación mucho más duradera de Cisjordania: «como se ha sostenido en muchas ocasiones en nuestras sentencias, la ocupación beligerante de Israel en la zona tiene algunas características únicas, principalmente la duración del período de ocupación, que requiere el ajuste de la ley a la realidad sobre el terreno»».

Fuente: Mondoweiss (https://mondoweiss.net/2021/03/monumental-piece-on-death-of-palestinian-boy-in-nyrb-is-fueled-by-rage-at-zionisms-founding-values/)

Traducido por: Misión Diplomática de Palestina en España (Helena Alcañiz Sobrino)

COPLAC: «Día de la Tierra Palestina, La Memoria en Nuestros Corazones»

30 de marzo de 2021

Cuando hoy, 30 de marzo conmemoramos el Día de la Tierra Palestina, no hablamos solo de una fecha marcada en el calendario. Hablamos de la renovación de nuestro compromiso con nuestra causa, marcado a fuego por aquellos mártires que en ese día del año 1976, tuvieron el coraje enorme de alzarse en contra de la usurpación israelí de tierras para destinarla a instalar allí nuevas colonias, en una huelga general en todas las ciudades palestinas que, tal como la potencia ocupante nos tiene acostumbrados, fue reprimida a sangre y fuego segando la vida de 6 jóvenes que se resistían a que más territorio palestino fuera arrebatado a sus legítimos dueños.

Por eso no celebramos, por eso este 30 de marzo es un día de reflexión profunda y una ocasión para recordarle al mundo su deuda histórica con el pueblo palestino, recordarle a la comunidad internacional el vacío profundo que ha significado cada una de las resoluciones que han emanado de la ONU respecto de la cuestión palestina, una comunidad internacional que se ha mostrado incapaz hacer cumplir con la ley internacional, con el respeto a los DDHH y con los inalienables derechos palestinos a ejercer su libre autodeterminación como cualquier otro país en el planeta.

Por eso conmemoramos, por eso renovamos nuestro compromiso de no olvidar a nuestros mártires, a nuestros héroes y a todos aquellos que contribuyen a que la memoria de un pueblo siga intacta y a la convicción de que la lucha permanente será coronada más temprano que tarde con la conquista de la liberación, la independencia, la soberanía y el ejercicio de los plenos derechos del Pueblo Palestino a vivir en paz y seguridad en su estado soberano, sobre su tierra y en Jerusalén como su capital histórica.

RAFAEL ARAYA MASRY
PRESIDENTE

Día tierra palestina COPLAC

 

Un PODCAST para una causa noble. Nace «Eternamente Palestina»

30 de marzo de 2021

Eternamente Palestina es un espacio que tiene la intención de difundir información sobre Palestina desde un relato propio; además busca descolonizar el pensamiento y la historia contada sobre la ocupación de Palestina; por otro lado, pretende reivindicar el valor y legitimidad del relato palestino.

Eternamente Palestina es una producción de la Embajada del Estado de Palestina en la República Argentina y el Centro de Estudios Mahmud Darwish.

Fecha: Marzo de 2021.

Tema del capítulo 1: Día de la Tierra Palestina.

Invitado: Embajador del Estado de Palestina en la República Argentina, Husni Abdel Wahed.

Edición y moderación del capítulo1: Mariano Ali (Centro de Estudios Mahmud Darwish, Coordinación de Cultura de la Embajada del Estado de Palestina en la República Argentina).

El 30 de marzo de 1976 la sociedad palestina convocó una huelga general en protesta por el continuo robo de sus tierras por Israel. El Ejército de ocupación respondió asesinando a siete jóvenes palestinos con «ciudadanía israelí» que se manifestaban para detener la confiscación de 21.000 dunums (2.100 hectáreas) de tierras palestinas por Israel con el fin de construir colonias para judíos y un campo de entrenamiento militar. Desde entonces, cada 30 de marzo se conmemora la lucha del pueblo palestino plantando un olivo en señal de reivindicación de los derechos legítimos del pueblo palestino sobre la Tierra Palestina y el derecho al retorno. Cabe destacar que fue la primera vez desde 1948 que los palestinos de Israel organizaron una respuesta a las políticas israelíes como un colectivo nacional palestino unido. Desde entonces, el Día de la Tierra se ha convertido en un importante día de conmemoración anual en el calendario palestino, rememorado no sólo por ciudadanos israelíes de origen palestino sino también por palestinos de todo el mundo. Hasta 1948, los palestinos poseían el 94% de la tierra de Palestina y los colonos tenían apenas el 6%. En ese año al crear el Estado de Israel ocupó el 78% de la Palestina histórica y expulsó a cientos de miles de sus hogares. Hoy en día, la población autóctona que logró quedarse asciende a casi 21% de la población de Israel, sin embargo apenas poseen casi 2% de su tierra ancestral, producto de la política sistemática de dicho estado, que se basa en confiscar cada vez mas tierras y demoler más viviendas palestinas.

Seducir a los palestinos del interior, olvidar a los demás

30 de marzo de 2021

Fuentes: Orient XXI [Foto: Anuncio electoral de la Lista Unida, en el que se ve a Benyamin Netanyahu bajo el político de extrema derecha Itamar Ben Gvir, con la leyenda: “El aliado de Ben-Gvir y dicen: ‟Un nuevo enfoque; ¿a quien están engañando?”, Ahmad Gharabli / AFP]

Traducido del francés para Rebelión por Susana Merino

Por cuarta vez en dos años los votantes israelíes acuden a las urnas el martes 23 de marzo de 2021. Si la cuestión palestina ya no es un tema de campaña, los partidos políticos, más de derecha que de izquierda, multiplican las insinuaciones a los votantes «árabes».

En plena campaña electoral el diario israelí Haaretz celebra una conferencia sobre seguridad nacional en la que participa la candidata laborista Merav Michaeli. Esta activista feminista llegó en enero de 2021 a encabezar el partido. Desde entonces le ha dado un nuevo impulso: aunque en varios sondeos de principios de año parecía que no iban a superar el umbral electoral del 3,25% para entrar en el Parlamento, ahora se adjudica a los laboristas entre 5 y 8 escaños de los 120 con los que cuenta esta asamblea.

Al ser preguntada acerca del inicio por parte de la Corte Penal Internacional (CPI) de una investigación sobre los crímenes cometidos en los territorios ocupados y en Gaza, Michaeli responde categóricamente: “Israel no comete crímenes de guerra. Actuamos de acuerdo con el derecho internacional, sin equívocos”. Michaeli no se detiene ahí y critica al principal candidato de Meretz, Nitzan Horowitz, que se supone representa a la izquierda sionista «radical», por haberse alegrado en las redes sociales de la decisión de la CPI.

Sobre el tema de la colonización, la laborista defiende que se siga construyendo en los «grandes bloques de colonias» alrededor de Jerusalén y de Belén, pero dice que se niega a sentarse junto a los partidos que abogan por la creación de nuevas colonias. En efecto, a pesar de que en Israel se la considera de «izquierda», Michaeli no es contraria a las colonias. Aunque se puede desmarcar de los candidatos del Likud o del centro en cuestiones socioeconómicas o sociales, se une fácilmente a ellos en lo referente al incumplimiento de las resoluciones de la ONU y del derecho internacional.

«Todo salvo Netanyahu»

Un sondeo reciente indica que los votantes de izquierda, definidos como aquellos que defienden la solución de dos Estados, quieren primero que Benjamin Netanyahu renuncie. En vez de a los laboristas, votarían, por defecto, a los candidatos del centro, de la derecha y de la extrema derecha partidarios de «Todo salvo Netanyahu”.

Así, el 53,1% de los votantes de Avigdor Lieberman (extrema derecha laica), el 44,3% de los de Gideon Saar (derecha nacionalista, disidente del Likud) y el 23,1% de los de Naftali Bennett (extrema derecha nacionalista y religiosa) dice estar a favor de la solución de dos Estados. El estudio también indica que solo el 20,5% de los votantes considera importante la cuestión palestina.

Por tanto, los votantes de izquierda sensibles a la cuestión palestina votarían por el pragmatismo a favor de candidatos ajenos a sus ideas. Los dirigentes de la izquierda sionista no contribuyen a que esté más claro: el parlamentario de Meretz Yair Golan ha dicho que está dispuesto a apoyar el ascenso de Gideon Saar al puesto de primer ministro si eso ayudara a apartar a Netanyahu. Un representante de este partido, que fue el principal relevo político del difunto campo de la paz y que todavía cuenta con una buena cantidad de activistas movilizados en defensa de la solución de dos Estados, admite relegar la suerte de los palestinos a un segundo plano al apoyar a un empedernido defensor de la anexión.

Pero quienes desean que Netanyahu se vaya parecen sufrir amnesia. Desde que Netanyahu llegó al poder en 2009 los múltiples ataques a las libertades contra activistas pacifistas o la criminalización de las ONG que trabajan junto a los palestinos no solo se deben al líder del Likud, sino también a sus ministros, comenzando por Lieberman, Saar o Bennett. Este último, ministro de Educación entre 2015 y 2019, estuvo detrás de una ley destinada a prohibir a las ONG israelíes que dan una «mala imagen» del ejército intervenir en las escuelas. En su punto de mira estaba Breaking the Silence, que recopila testimonios de soldados movilizados en los territorios ocupados, o B’tselem, que difunde videos y testimonios sobre las violaciones de los derechos de los palestinos.

«Ellos en su casa, nosotros en la nuestra»

La mayoría de los proyectos de dos Estados defendidos por los candidatos electorales no se basan en el derecho internacional ni tienen nunca en cuenta las aspiraciones nacionales del pueblo palestino. Así, Jerusalén seguiría siendo la capital indivisible de Israel, el ejército israelí seguiría estando presente en Cisjordania y el Estado de Palestina solo tendría una soberanía limitada. Todos coinciden en la idea poco realista de una separación entre ambas sociedades: “Ellos en su casa, nosotros en la nuestra”. Una gran parte de los israelíes no desea ver a sus vecinos palestinos y menos aún interesarse por su vida diaria, sus sufrimientos que, sin embargo, son consecuencia de una política decidida por unos dirigentes elegidos por la sociedad israelí.

No es de extrañar, por lo tanto, que la sociedad judía israelí haya acogido con tanto entusiasmo al mal llamado “Plan de paz” del presidente estadounidense Donald Trump cuyo objetivo era expresamente condenar a muerte el proyecto nacional palestino. Ni tampoco que la principal manifestación realizada el 6 de junio de 2020 contra el proyecto de anexión de una parte de los territorios ocupados solo haya reunido en Tel Aviv a unos cuantos miles de israelíes.

Meretz, por su parte, se distingue en el campo político sionista por su adhesión a la solución de los dos Estados sobre la base del derecho internacional y la defensa de la igualdad de derechos de los ciudadanos en Israel. Sus dirigentes siguen acusando a la ocupación de ser el origen de la “deriva moral” de la sociedad israelí: ocupar militarmente un pueblo es inmoral y pervierte el espíritu de los jóvenes movilizados en el ejército. La propia estructura del Estado de Israel, que desde 1948 asegura a los ciudadanos judíos un estatus superior al del resto de la población, solo se menciona rara vez como posible causa original de dicha “deriva moral”.

El fracaso de una alianza de “izquierda”

La única formación que defiende la resolución del “conflicto” israelo-palestino basada en el derecho internacional y la cooperación es la Lista Unida, compuesta por los principales partidos palestinos de Israel, que van desde los nacionalistas árabes de Balad hasta el movimiento judeo-árabe Hadash (Frente Democrático por la Paz y la Igualdad) del que forma parte Maki (Partido Comunista Israelí). Dirigida por el comunista Ayman Odeh, la Lista defiende la superación del sionismo a beneficio de un Estado para todos. A falta de una adhesión “de circunstancia” a la derecha nacionalista y a la extrema derecha, Odeh propone a la izquierda sionista una alternativa que uniría a los palestinos de Israel (18% del electorado) y la minoría judía que todavía es progresista y partidaria una verdadera paz con los palestinos.

Hasta ahora no se ha tomado la mano tendida. El Partido Laborista se centra en su reorientación hacia el centro del tablero político mientras que Meretz ha multiplicado sus alianzas sin fundamentos ideológicos esperando en vano ampliar su electorado. Y cuando en marzo de 2020 Odeh aceptó apoyar como primer ministro al centrista Benny Gantz (que, sin embargo, había sido Jefe del Estado Mayor del ejército israelí durante la operación “Escudo Protector” en la franja de Gaza en verano de 2014, que produjo más de 2.000 víctimas palestinas), este último terminó por formar parte del gobierno de unión nacional de Netanyahu. Para justificar su elección afirma que se niega a ser primer ministro gracias a los votos de los diputados palestinos.

Operación seducción del electorado árabe

Desde 2015 la Lista Unida ha venido fortaleciendo su condición de tercera fuerza política del país. La participación electoral de los palestinos de Israel fue históricamente alta en el escrutinio de marzo de 2020, con cerca del 65% de votantes. En las principales ciudades palestinas de Israel, como Nazaret o Oumm Al-Fahm, la Lista Unida obtuvo el 95,6% y el 98,5% de los votos respectivamente.

Desde entonces se han convertido en electores cortejados ante este nuevo escrutinio. El primer ministro y líder del Likud visitó varias veces las ciudades palestinas de Israel, comenzando el 13 de febrero de 2021 por Nazaret, donde se comprometió a iniciar una nueva era entre los “árabes” y los “judíos” sobre la base del “bienestar, la integración y la seguridad”.

Este último punto resulta particularmente importante en la campaña. De acuerdo con varios sondeos, acabar con la criminalidad que gangrena sus ciudades constituye una prioridad para el electorado palestino. Según las autoridades, 26 palestinos han sido asesinados desde enero de 2021 debido a arreglos de cuentas vinculados al crimen organizado. Jugando con ello, el primer ministro y líder del Likud que, sin embargo, construyó su carrera sobre la estigmatización y el odio a los palestinos, se presenta ahora como un amigo fiel y sincero de ellos, aun cuando desde 2009 ninguno de los gobiernos de Netanyahu se ha preocupado por combatir la pobreza ni por proponer nuevos empleos a los palestinos de Israel.

Mansour Abbas, líder del partido Raam y representante de la rama sur del Movimiento Islámico en Israel, fue hasta 2020 diputado de la Lista Unida. Provocó una escisión al rechazar seguir al cabeza de lista Odeh en su orientación izquierdista y anti Netanyahu. Según Abbas, los palestinos de Israel deben seguir al candidato mejor ubicado para ganar con el objeto de negociar unas políticas que los favorezcan. Por eso se ha acercado a Netanyahu con quien incluso planea una alianza. No es seguro que su estrategia sea popular: la visita de Netanyahu a Nazaret provocó enfrentamientos entre jóvenes y fuerzas de seguridad israelíes.

Hasta la extrema derecha se ha involucrado: Ayelet Shaked, antigua ministra de Justicia de Netanyahu (2015-2019) y figura de los colonos, visitó las ciudades de Tayibe y Kafr Bara, donde se reunió con palestinos que comparten una convicción con ella: los palestinos de Israel se integrarán mejor y serán tenidos mejor en cuenta por el Estado de Israel si rompen con su identidad palestina a beneficio de una identidad “árabe israelí”. Prometió no “abandonar a la sociedad árabe” que corre el riesgo, según ella, de ver a los árabes precipitarse en los brazos de la Autoridad Palestina. Sin embargo, Shaked es conocida por sus diatribas contra los palestinos a quienes en un artículo publicado en Facebook en 2014 calificaba de “serpientes” y “enemigos”.

En la izquierda, el Partido Laborista y Meretz cuentan con palestinos de Israel en los diez primeros lugares de su lista con la esperanza de poder rivalizar con Odeh. Pero este parece haber comprendido la actual ecuación política mejor que las formaciones históricas del sionismo de izquierda, actualmente minoritarias en Israel. Para formar una coalición gubernamental sin los partidos religiosos o la extrema derecha, la izquierda judía israelí debe acudir a los palestinos. Para crear un frente sólido y duradero, estos partidos deben interesarse por la suerte de los palestinos tanto de Israel como de los territorios ocupados y tener en cuenta, por fin, sus aspiraciones.

Thomas Vescovi es profesor e investigador de historia contemporánea, autor de La mémoire de la Nakba en Israël, L’Harmattan, 2015, y de L’échec d’une utopie, une histoire des gauches en Israël, La découverte, que se publicará el 1 de abril de 2021

Fuente: https://orientxxi.info/magazine/israel-seduire-les-palestiniens-de-l-interieur-oublier-les-autres,4614

Hamás registra su lista electoral para las elecciones parlamentarias

30 de marzo de 2021

Hamás registró ayer su lista electoral para las elecciones parlamentarias en la oficina de la Comisión Electoral Central en Gaza.

En declaraciones a los medios de comunicación, el portavoz del movimiento, Abdel-Latif Al-Qanou, anunció que la lista lleva el nombre de «Jerusalén es nuestra meta».

Al-Qanou dijo también que el miembro del Buró Político de Hamás Khalil Al-Hayya encabeza la lista, que consta de 132 candidatos -el número de escaños del parlamento palestino- y que incluye candidatos de Gaza, Cisjordania, Jerusalén y los que están recluidos en cárceles israelíes.

Hamás dijo que incluye un gran número de mujeres y miembros de todos los ámbitos, como académicos, periodistas y economistas.

La lista incluía varias figuras destacadas, como Nizar Awadallah, de Gaza, Mohammed Abu Tair, de Jerusalén, Lama Khater, de Hebrón, y Nael Al-Barghouti, el preso palestino que más tiempo lleva en las cárceles israelíes.

Hamás obtuvo una mayoría abrumadora en las últimas elecciones parlamentarias palestinas celebradas en 2006.

Fuente: Monitor Medio Oriente en Español 

Netanyahu necesita partidos anti-árabes y anti-islámicos para formar coalición

Foto: el primer ministro israelí Benjamin Netanyahu en Jerusalén el 8 de febrero de 2021 [REUVEN CASTRO/POOL/AFP/Getty Images].

30 de marzo de 2021

Por primera vez en la historia, Israel se enfrenta a intentar reunir a un partido de extrema derecha y antiárabe y a un partido islámico para formar un gobierno de coalición.

El Likud del primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, sólo obtuvo 30 escaños en las últimas elecciones y puede formar un bloque de 52 escaños en la Knesset frente a un bloque de 57 escaños liderado por el segundo partido más importante de la Knesset: Yesh Atid, dirigido por Yair Lapid.

El bloque que forme una coalición de 61 escaños podrá formar el próximo gobierno.

En consecuencia, Netanyahu sólo podrá formar gobierno si reúne en una coalición los siete escaños obtenidos por el Partido Yamina, dirigido por el ex ministro de Defensa Naftali Bennett, y los cuatro del Partido Ra’am, dirigido por Abbas Mansour, líder de la rama sur del Movimiento Islámico de Israel.

Sin embargo, los socios de Netanyahu, entre ellos el Partido Sionista Religioso, dirigido por el ultraderechista Bezalel Smotrich, se han negado a unirse a una coalición que incluya a los partidos árabes. Mientras que Ra’am ha dicho que no se sentaría en un gobierno con Smotrich o Itmar Ben Gvir, un miembro kahanista del partido de Smotrich.

Fuente: Monitor Medio Oriente en Español 

Colonos israelíes organizan comandos terroristas en la Cisjordania ocupada

30 de marzo de 2021

Por José Melquiades para CanariasSemanal.org

Crece la violencia y los feroces ataques de los colonos israelíes contra la población palestina. En 2019, se reconocieron internacionalmente, 243 agresiones en la que las que colonos israelíes mataron o hirieron a palestinos o dañaron sus propiedades y cifras que no dejan de crecer año tras año. Todo ello, en medio del silencio internacional que allana el camino para que se sigan cometiendo impunemente las operaciones de limpieza étnica contra el pueblo palestino.

Un funcionario palestino, Qasan Daqlas, denunció que los colonos israelíes están conformando células terroristas en la ocupada Cisjordania para llevar a cabo operaciones de terror contra civiles.

De acuerdo con una nota de la agencia palestina de noticias WAFA, el citado empleado gubernamental, encargado de la supervisión de las actividades relacionadas con los asentamientos en el norte de Cisjordania, comunicó el domingo pasado que miembros terroristas del movimiento antimusulmán y anticristiano de colonos y asentamientos, “Price Tag” (precio a pagar), están operando actualmente en la gobernación de Salfit (noroeste) en Cisjordania.

La información consigna, además, que Daqlas aseguró que los ataques de los colonos contra los palestinos han aumentado desde principios del año en curso hasta volverse diarios. En este sentido, se cita el ejemplo afirmó que un residente de la localidad de Kufr al-Dik que hace varios meses fue atacado por colonos que intentaban controlar áreas al norte de la ciudad, y el de otros dos heridos por balas cuando se encontraban en su tierra en la zona de Jalet Hasan, al oeste de la aldea de Bidya.

En tal sentido, el funcionario insiste en denunciar otros casos de colonos que atacaron, hace una semana, a una familia que estaba reclamando sus tierras en la aldea de Broquin y destruyeron su vehículo, y cargaron contra los agricultores en la zona de al-Ras y al-Marhat, al oeste de Salfit, como parte de sus esfuerzos por establecer un nuevo asentamiento ilegal.

“El reciente terrorismo de colonos en Salfit indica que están planeando actos criminales contra civiles”, avisó Daqlas, mientras acusaba a los colonos de provocar a los palestinos con sus asaltos semanales a sitios islámicos en Kifl Haris, al noroeste de Salfit.
En esta línea, la cancillería palestina denunció que el aumento de los ataques de los colonos que dominan la escena en el territorio palestino ocupado, “se manifiesta de diversas formas, entre ellas como matanzas, daños a la propiedad, incautación de tierras y persecución de agricultores”.

Fuente: canarias-semanal.org

Palestinos Cristianos en el Dia de la Tierra Palestina: Nuestra lucha continúa y no dejaremos nuestra tierra

30 de marzo de 2021

Durante más de setenta años, hemos estado bajo esta ocupación, defendiendo nuestra tierra y protegiendo nuestras iglesias y mezquitas tanto en Jerusalén como en toda Palestina ocupada.

El Comité Supremo para los Asuntos de las Iglesias en Palestina afirmó hoy martes que nuestro pueblo continuará su lucha, no abandonará su tierra, no será desarraigado de sus raíces y que se mantendrá firme en la tierra de Palestina a pesar de todo los desafíos y presiones ejercidas por la ocupación para imponer una nueva realidad de donde la presencia palestina está ausente, especialmente en Jerusalén, que sufre las brutales campañas de ocupación y colonización, para vaciar la ciudad ocupada de sus habitantes originales.

Con motivo del 45 aniversario del Día de la Tierra, Ramzi Khoury, director del Comité señaló que «la memoria del Día de la Tierra es una historia de firmeza, persistencia y de resistencia del pueblo palestino, que ha luchado durante años y se ha enfrentado a las condiciones más duras y adversas para preservar cada grano del suelo en esta tierra bendita de Palestina».

Khoury agregó: «Nuestro pueblo todavía está bajo el yugo de la última ocupación colonial y de asentamientos del mundo, que viola la santidad de nuestras iglesias y santuarios. Durante más de setenta años, hemos estado bajo esta ocupación, defendiendo nuestra tierra y protegiendo nuestras iglesias y mezquitas tanto en Jerusalén como en toda Palestina ocupada».

Khoury se dirigió a las iglesias del mundo, diciendo: «Llevad el mensaje de Cristo, el hijo de la tierra de Palestina, para ser nuestros socios en la paz y la justicia, para que juntos podamos completar el gran mensaje de Cristo, Bienaventurados los pacificadores»

Fuente: Corresponsal de PalestinaLibre.org en Jerusalén ocupada 

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