Estado de Palestina: «abordar el racismo y la discriminación es una responsabilidad global y los intentos de socavar tal esfuerzo son imperdonables»

Foto: El ministro de Relaciones Exteriores palestino, Riyad al-Maliki. 

RAMALLAH, martes 14 de septiembre de 2021 (WAFA) – El Ministerio de Relaciones Exteriores y Expatriados se opuso hoy enérgicamente en nombre del Estado de Palestina a lo que describe como «declaraciones hostiles y ataques tendenciosos» contra la próxima Conferencia Mundial de Durban, contra el racismo, la discriminación racial, la xenofobia y las formas conexas de intolerancia.

“Tales llamamientos inicuos para boicotear la Conferencia muestran un nivel alarmante de déficit moral y exponen un enfoque hipócrita para afianzar actitudes de excepcionalismo que durante mucho tiempo han agravado el racismo endémico, particularmente contra los afrodescendientes”, dijo.

“No es una coincidencia que los mismos Estados que durante mucho tiempo se han opuesto a la inclusión de los actos de esclavitud, en sus manifestaciones actuales y pasadas, como crimen de lesa humanidad, estén ahora boicoteando la conferencia de este año sobre reparaciones, justicia racial e igualdad de las personas de ascendencia africana».

“Tales llamados al boicot solo pueden verse como parte del contexto histórico, es decir, en el legado colonial de algunos actores disruptivos, para aferrarse a creencias arcaicas y moralmente objetables que rechazan la universalidad de los derechos humanos y la igualdad”, dijo el Ministerio de Relaciones Exteriores. .

En este sentido, agregó, “el Estado de Palestina afirma su posición de principio de que abordar el racismo y la discriminación es una responsabilidad global y los intentos de socavar tal esfuerzo son imperdonables. También van en contra de la tendencia mundial, en la que participa el pueblo palestino, rechazando todas las formas de racismo, abusos de los derechos humanos, xenofobia y todas las demás formas y matices de odio.

“Enraizada en la valiente lucha de los sudafricanos contra el apartheid, la Conferencia de Durban sirve como base para los esfuerzos de promoción contra el racismo en todo el mundo. El Estado de Palestina pide a todos los Estados y organizaciones internacionales que asistan a la conferencia y adopten una declaración política para la implementación plena y efectiva de sus principios y valores fundamentales.

“El pueblo palestino, cuya noble lucha contra el apartheid de Israel continúa, se considera un componente integral de los esfuerzos para combatir todas las formas de racismo y discriminación sistemáticos. En este sentido, Palestina rechaza los intentos moralmente corruptos y políticamente siniestros de desconectar la lucha palestina por la libertad de esta causa global ”.

El Ministerio de Relaciones Exteriores también pidió a la comunidad internacional que se una para poner fin al racismo y la discriminación en todas sus formas y no diseccionar sus múltiples capas de dolor e injusticia.

Los prisioneros palestinos recapturados sufren golpizas y torturas y se les niega las visitas de abogados y de la Cruz Roja

13 de septiembre de 2021

La Comisión de Asuntos de Prisioneros y Ex-Prisioneros de Palestina confirmó hoy lunes, que los cuatro prisioneros fugados y arrestados fueron brutalmente golpeados y torturados. Las autoridades de ocupación niegan las visitas de sus abogados y de la Cruz Roja para verificar sus estados de salud.

La ocupación militar israelí logró arrestar a 4 de los 6 prisioneros palestinos fugados desde la cárcel de alta seguridad de Gilboa, después de cavar un túnel y lograr escapar. 2 de ellos aún continúan libres.

Los 4 prisioneros arrestados han sido sometidos a torturas y golpizas. Uno de ellos fue trasladado a un hospital debido a la gravedad de sus lesiones. Según medios israelíes, el prisionero Al-Zubaidi fue llevado al hospital israelí de Rambam, sabiendo que las autoridades de ocupación no aceleran el traslado de prisioneros y detenidos a hospitales civiles a menos que estén expuestos a grandes daños y verdaderos riesgos vitales.

Cabe recordar que familiares de los prisioneros palestinos escapados han sido arrestados y golpeados por las fuerzas israelíes, sin motivo alguno, solo para presionar a los escapados dentro de la lógica sionista de la política de los castigos colectivos para sembrar el terror entre la población palestina. Israel diariamente realiza actos represivos, demolición de viviendas y brutales ataques a toda la población palestina cuando una persona lleva a cabo algún acto de resistencia. Esto lo que Israel denomina “pagar el precio”

En Israel la tortura el legal cuando se trata de los palestinos. Todas las organizaciones humanitarias del mundo, incluyendo los organismos israelíes de derechos humanos confirman a diario las atrocidades que la ocupación israelí comete en contra de los palestinos bajo ocupación militar.

Israel no es un estado de derecho, es un estado de Ocupación Militar y de Apartheid. Israel viola sistemáticamente toda la legalidad internacional y viola los derechos humanos. Amnistía Internacional ha descrito a Israel como violador “Crónico” de los derechos humanos.

Fuente: Corresponsal de PalestinaLibre.org en Jerusalén ocupada

La lista de exigencias de la AP para reanudar las negociaciones con Israel

12 de julio de 2021

El presidente de la Autoridad Palestina (AP), Mahmud Abbas, ha elaborado una lista de demandas que pretende presentar a Estados Unidos si se reanudan las negociaciones con Israel, según ha informado el Channel 12 de Israel.

El informe confirma que Abbas había preparado la lista, que sigue siendo secreta en medio de las expectativas de que el gobierno de Joe Biden se incline por impulsar el diálogo «israelí-palestino», estancado desde 2014, bajo sus auspicios.

Según la misma fuente, la lista incluye varias demandas, entre ellas la reapertura de las instituciones palestinas en Jerusalén Este, que la policía israelí y el Servicio General de Seguridad (Shin Bet) prohibieron en 2001, y el restablecimiento del statu quo en la mezquita de Al-Aqsa, restringiendo la actividad policial israelí en torno a la mezquita, reduciendo las visitas de los colonos al recinto y mejorando el estatus de los enviados de la AP.

Las demandas también incluyen el cese de los desalojos de palestinos de sus hogares en Jerusalén Este, como los barrios de Sheikh Jarrah y Silwan, así como la liberación de la cuarta tanda de prisioneros palestinos, que fueron detenidos por Israel antes de 1993.

Los palestinos también exigen que Israel detenga la expansión de los asentamientos en los territorios palestinos ocupados, incluido Jerusalén Oriental, y la evacuación de todos los puestos de avanzada de los asentamientos en tierras palestinas.

La lista incluye la asignación de zonas en el área C, que representa alrededor del 60% de Cisjordania, para fábricas, centrales eléctricas y proyectos turísticos, la transferencia de competencias de planificación y concesión de licencias a la AP, el refuerzo de su presencia en el área B y la construcción de vías férreas para los trenes dentro de Cisjordania, añadió el Canal 12.

Fuente: Monitor Medio Oriente en Español 

En una carta abierta, 680 personas influyentes instan a Biden a defender los derechos de los palestinos

WASHINGTON, domingo 20 de junio de 2021 (WAFA) – Más de 680 líderes e influyentes mundiales en los campos de la ciencia, la academia, la sociedad civil, la fe y más han instado al presidente de EE. UU., Joe Biden, a que cumpla sus compromisos de proteger los derechos humanos de la Palestinos.

En una carta abierta publicada el jueves, el grupo pidió al presidente de Estados Unidos que coloque «los derechos humanos en el centro de la política exterior de Estados Unidos».

Los signatarios incluyen ONG palestinas, Christian Aid, la ex presidenta irlandesa Mary Robinson, el académico israelí expatriado Ilan Pappe, el académico estadounidense Noam Chomsky, el ex fiscal general de Israel Michael Ben-Yair y el ex presidente de la Knesset Avraham Burg, entre otros.

La carta sigue a la juramentación del nuevo gobierno de coalición de Israel bajo el liderazgo del primer ministro de extrema derecha Naftali Bennet, así como a un compromiso de los estados del G7 la semana pasada de «aprovechar el poder de la democracia, la libertad, la igualdad, el gobierno de la ley y el respeto a los derechos humanos para responder a las mayores interrogantes y superar los mayores desafíos «.

Los grupos e individuos de 75 países pidieron a Biden que garantice la «responsabilidad de las autoridades israelíes que violan los derechos de los palestinos», apliquen «presión diplomática concertada» para poner fin a su «discriminación y opresión cada vez mayor» de los palestinos y poner fin a la política de Washington de mantener el «statu quo político desprovisto de justicia y responsabilidad».

La carta abierta dice: «Su administración se ha comprometido con una política exterior» centrada en la defensa de la democracia y la protección de los derechos humanos. Más recientemente, usted declaró: «Creo que los palestinos y los israelíes merecen igualmente vivir con seguridad y seguridad, y disfrutar de medidas iguales de libertad, prosperidad y democracia. «Para los palestinos, el espacio entre estas declaraciones y su vida diaria no podría ser más amplio».

» El despojo forzoso de palestinos en la Cisjordania ocupada, incluidas las familias que viven en los barrios de Sheikh Jarrah y Silwan en Jerusalén Oriental, y las acciones agresivas de las fuerzas israelíes contra manifestantes pacíficos y fieles en la mezquita de Al-Aqsa, son la última evidencia de una sistema de gobierno separado y desigual », agrega la carta.

Continúa, “Estas políticas desenredan el tejido social de las comunidades y socavan cualquier progreso hacia un futuro democrático, justo y pacífico. La lógica que los impulsa ha llevado al reciente desplazamiento de 72.000 palestinos en Gaza que también deben sobrevivir a la crisis humanitaria en curso causada por un bloqueo de 14 años ».

» De cara al futuro, Estados Unidos debe abordar las causas fundamentales de la violencia que las sucesivas administraciones han descuidado. Su administración debe aplicar una presión diplomática concertada para ayudar a poner fin a la discriminación y la opresión sistémica en constante expansión y garantizar la rendición de cuentas de las autoridades israelíes que violan los derechos de los palestinos ».

Fuente: WAFA 

Gobierno palestino cancela acuerdo con Israel para recibir 1 millón de vacunas Pfizer que estaban a punto de caducar

Equipos técnicos del Ministerio de Salud examinaron las primeras 90,000 dosis de vacunas Pfizer entregadas por Israel y descubrió que éstas caducarán en el corto plazo, por lo que canceló el acuerdo.

El Gobierno palestino anunció hoy la cancelación de un acuerdo con Israel sobre la transferencia de un millón de dosis de la vacuna Pfizer COVID-19 de Israel a los palestinos. La cancelación se produjo después de que el gobierno descubrió que las dosis no cumplían con los criterios técnicos y que las dosis estaban a punto de vencer.

“Luego de que los equipos técnicos del Ministerio de Salud examinaran el primer lote de las vacunas Pfizer que se recibieron esta noche de Israel, estimadas en 90,000 dosis, se encontró que no se ajustan a las especificaciones contenidas en el acuerdo, y en consecuencia El primer ministro Mohammad Shtayyeh ordenó al ministro de Salud que cancelara el acuerdo”, dijo el portavoz del gobierno, Ibrahim Melhem, en una conferencia de prensa conjunta con la ministra de Salud, Mai Alkaila.

Agregó que el primer lote del acuerdo cancelado se devolvió a Israel.

El primer ministro confirmó que el gobierno se niega a recibir vacunas que están a punto de caducar, según anunció el portavoz del gobierno israelí. En consecuencia, el gobierno está esperando que las vacunas se suministren directamente de la empresa matriz en lotes de acuerdo con el acuerdo celebrado con ella en relación con la compra directa”, agregó Melhem.

Mientras tanto, Alkaila dijo que desde el primer día de los entendimientos con Israel sobre la transferencia de dosis de Pfizer de Israel a Palestina, se dejó en claro a la parte israelí que estas vacunas se ajustarán a todas las especificaciones y condiciones de validez y seguridad.

”Luego de que equipos médicos y técnicos recibieran e inspeccionaran el primer lote, se comprobó que las dosis no se ajustaban a las especificaciones técnicas acordadas previamente, y que su fecha de caducidad estaba próxima”, dijo el ministro de Salud. “Por lo tanto, nos comunicamos con el primer ministro Muhammad Shtayyeh y se tomó la decisión de cancelar el trato”.

Afirmó que el gobierno seguirá presionando a Pfizer para que obtenga las vacunas adquiridas lo antes posible.

A primera hora de la jornada de hoy, el ministro de Salud Mai Alkaila comunicó que Palestina recibió una oferta de Pfizer para obtener urgentemente alrededor de un millón de dosis de Pfizer COVID-19 de Israel, siempre que el fabricante, a fines de este año, entregue la misma cantidad a la parte israelí que inicialmente se suponía que iba a ser asignada a Palestina antes de la oferta de Pfizer antes mencionada.

 Fuente: WAFA

Palestina: Netanyahu busca una “explosión” para salvar su trono

Foto: el premier israelí, Benjamín Netanyahu, en una reunión en Al-Quds (Jerusalén), 1 de septiembre de 2019. (Foto: Reuters).

La Autoridad Nacional Palestina (ANP) afirma que el premier de Israel intenta exacerbar las tensiones en la ocupada Al-Quds para salvar el pellejo.

El pasado miércoles, los partidos de la oposición de Israel anunciaron un acuerdo para la formación de un gabinete y terminar así con los 12 años de mandato de Netanyahu.

Mediante un comunicado emitido el domingo, el ministro de Asuntos Exteriores de la Autoridad Nacional Palestina (ANP) declaró que el premier israelí está tratando de activar una nueva espiral de violencia contra los palestinos, en particular, en la ciudad de Al-Quds (Jerusalén), a través de la “explosión” de la situación para evitar la concreción de la llamada coalición israelí de “cambio” que amenaza fuertemente con echarlo del poder.

Netanyahu intenta “frustrar la formación del llamado gabinete de cambio en Israel, haciendo estallar la situación en Al-Quds (Jerusalen) y escalando la agresión contra los lugares sagrados y sus ciudadanos”, se lee en la nota.

Además, apostilla que el régimen de Tel Aviv busca “socavar” todos los esfuerzos tanto regionales como internacionales destinados a consolidar el alto el fuego sin condiciones con la Resistencia Palestina que fue aceptado por Israel el 21 de mayo.

La ANP divulgó el comunicado poco después de que Israel renovase sus ataques contra el barrio Sheij Yarah en Al-Quds (Jerusalén), agrediendo a manifestantes y periodistas. Es más, en el último episodio de hostilidades, la policía israelí asaltó la casa de la destacada activista palestina, Muna al-Kurd y la detuvo.

El régimen israelí está utilizando exactamente la misma táctica, para agravar la situación en los territorios ocupados que usó el mes pasado.

Del 10 al 21 de mayo, el mundo fue testigo de otra escalada en la ofensiva militar de Israel contra la Franja de Gaza. Unos 290 palestinos, incluyendo 69 niños, perdieron la vida en Gaza como consecuencia de los ataques perpetrados por el régimen de Tel Aviv, tal como reporta el Ministerio palestino de Salud.

Fuente: HispanTV 

Nuevos argumentos por Palestina

Por Claudio Katz | 31/05/2021

Varios integrantes o descendientes de la comunidad judía hemos suscripto un nuevo llamamiento de solidaridad con el pueblo palestino, Convocamos a multiplicar las protestas contra los asesinatos en Cisjordania, los bombardeos en Gaza y las agresiones a los árabes de Israel.[1]

En ese pronunciamiento resaltamos la incompatibilidad de las raíces, las tradiciones y los valores de la cultura judía con las masacres perpetradas por el ejército israelí. Esos crímenes destruyen el fundamento humanista de un legado milenario proclive a la hermandad de los pueblos.

Quiénes conocimos en la infancia a los sobrevivientes del holocausto no podemos permanecer en silencio. Indigna escuchar cómo se equipara a los opresores con los oprimidos, presentando la confrontación de Medio Oriente como una “guerra entre dos contendientes”.

Los resistentes del gueto de Varsovia no constituían un “bando en conflicto” con la maquinaria del nazismo. Eran heroicos sublevados contra el cerco impuesto por un batallón genocida. También Israel despliega en la actualidad su arrolladora superioridad militar contra víctimas indefensas. Transformó a Gaza en un campo de tiro, convirtió a Cisjordania en un laberinto carcelario y maltrata a los árabes-israelíes como ciudadanos de segunda.

Ese brutal escenario resulta particularmente chocante para los descendientes de judíos en América Latina, que conocimos los tormentos padecidos durante las dictaduras de los años 70. La insultante identificación de los militantes palestinos con “grupos terroristas”, nos recuerda la equiparación de los luchadores populares con la “sedición” que hacían los militares de esa época.

En las últimas tres décadas los gendarmes israelíes estrecharon vínculos con las fuerzas represivas de América Latina. Afianzaron una oscura sociedad en el submundo del espionaje y el tráfico de armas. En las principales operaciones regionales de “contra-insurgencia” siempre aparece algún asesor militar de Israel.

En Colombia adiestran a los paramilitares en el asesinato de dirigentes sociales, en Chile enseñan a disparar a los ojos de los manifestantes, en Centroamérica comandan incursiones de guerra sucia. El mayor exportador per cápita de armas del mundo ha forjado un gran mercado para sus productos, en la región de mayor violencia social del planeta. Comercializan los drones y misiles que utilizan en sus fronteras. Cada operativo en Gaza es coronado con una feria de ventas de ese armamento.

Resulta inadmisible convalidar ese salvajismo o imitar la indiferencia que exhibe gran parte de la sociedad israelí. Al cabo de varias décadas de adoctrinamiento y militarización han naturalizado la deshumanización. Ni siquiera la matanza de niños suscita reacciones compasivas. La ideología sionista, el sistema educativo y el prolongado servicio militar han acostumbrado a una significativa parte de la población de ese país a convivir con la crueldad, la venganza y el castigo colectivo a los palestinos.

Esta validación del terrorismo de estado se acentuó en los últimos 20 años de gobiernos derechistas. Las viejas corrientes laboristas perdieron gravitación frente al fundamentalismo ideológico o religioso y se afianzó el protagonismo de los colonos, que despliegan una violencia cotidiana en Cisjordania. Por fortuna, la nueva oleada juvenil de protestas que denuncia esos atropellos encuentra un eco creciente en todo el mundo.

INCURSIONES PARA EL REDISEÑO IMPERIAL

Existen numerosos indicios del involucramiento personal de Netanyahu en la reciente escalada de provocaciones contra los palestinos. Los desalojos en Jerusalén, los asaltos a la mezquita de Al Aqsa y la intensificación del cerco en Gaza coincidieron con la proximidad de un juicio por corrupción que puede tumbar al primer ministro. El reelegido derechista intentó sortear esa amenaza política con apuestas militares.[2]

Pero la nueva secuencia de desangres también apuntó a incidir en la política externa norteamericana. Biden ha confirmado la prioridad de la disputa geopolítica con China, sin definir si esa estrategia incluirá la crecente tensión con Irán que promovía Trump o la acotada negociación que auspiciaba Obama.

Netanyahu recalienta las tensiones militares para promover la primera alternativa y frustrar la reanudación de cualquier tratativa con Teherán. El bombardeo de Gaza fue un mensaje concertado con todos los halcones de Washington.

Israel ya no actúa sólo en un territorio minúsculo del Mediterráneo. Cuenta con armamento nuclear y tiene manifiestas ambiciones de control del gas de la costa, los recursos de Siria y el territorio de Cisjordania. Participa activamente en la reconfiguración imperial de la región y aprovechó la destrucción padecida por su principal rival fronterizo para reforzar la anexión del Golán.

También la demolición de Irak y Libia consolidó ese expansionismo. Israel acompaña el proyecto estadounidense de rediseño regional, diseminación de mini-estados fallidos y despliegue de fuerzas para neutralizar a Irán.

Con la virulenta exhibición de su poder militar, Israel ha logrado subordinar a varios estados árabes. Extendió a los Emiratos Árabes Unidos, Bahrein y Marruecos, las relaciones diplomáticas que restableció hace varias décadas con Egipto y Jordania. Los funcionarios de Tel Aviv incursionan también en lugares más alejados. Han intervenido en la balcanización de Sudán y estrecharon vínculos con las elites africanas enemistadas con sus rivales del universo árabe-musulmán.

El aprovisionamiento de la tecnología militar encabeza la agenda de todas las actividades internacionales del país. La justificación sionista de ese protagonismo bélico ha perdido sus antiguas mascaradas. Nadie puede alegar en la actualidad que Israel se militariza para defender sus fronteras de enemigos más numerosos. La pequeñez de su territorio contrasta con el gigantismo de su poder destructivo. Utiliza especialmente ese arsenal, para desconocer las resoluciones desfavorables que periódicamente aprueba la Asamblea General de las Naciones Unidas.

Ese descaro se asienta en el sostén incondicional de Estados Unidos. Sin el respaldo que aporta el Pentágono, los desplantes de Israel serían impracticables. El famoso lobby sionista de Washington afianza una sintonía asentada en la integración de la mini-potencia al entramado interno del imperialismo norteamericano.

Esta amalgama fue inaugurada por la sucesión de guerras que consolidaron en 1950-70 el proyecto sionista El entrelazamiento con Washington derivó posteriormente en el novedoso perfil coimperial que exhibe Israel. En esa transformación el sionismo perdió su exclusividad judaica y ha quedado enlazado a distintas redes del fundamentalismo cristiano neoconservador.

COLONIALISMO, ANEXIÓN Y APARTHEID

La reciente incursión en Gaza repitió el salvajismo habitual. Durante once días el ejército destruyó edificios, instalaciones públicas y hospitales. Asesinó a centenares de adultos y niños y pulverizó el programa de contención del Covid.

Fue la cuarta incursión a un enclave que desde el 2008 acumula miles de víctimas. Las bombas despedazan periódicamente a las familias y los asesinatos selectivos ultiman a los dirigentes de la resistencia. Como los colonos israelíes abandonaron el lugar en el 2005, los ataques se repiten a mansalva y sin ninguna consideración por la población civil.

Con el bloqueo de todas las salidas terrestres y marítimas, Gaza ha quedado transformada en una cárcel a cielo abierto. Soporta una modalidad pausada pero sistemática de limpieza étnica. En Cisjordania impera otro modelo de ocupación. Los colonos usurpan el territorio demoliendo todos los atisbos de vida normal, para remodelar las fronteras a su conveniencia. Capturan las parcelas más valiosas y afianzan la constelación de cantones que ha destruido la articulación interna de la zona.

El acuerdo de Oslo (1993) aceleró ese proceso de apropiación del territorio y del agua. La población palestina fue relegada a localidades recortadas que rememoran el viejo diagrama del bantustán sudafricano.

Los árabes-israelíes que permanecieron en el territorio inicial de estado sionista padecen una tercera variante del apartheid. Conforman una minoría marginada que actualmente reúne al 20% de la población israelí, en un casillero de ciudadanos formales sin derechos reales. Están desarmados frente a una mayoría entrenada en uno de los servicios militares más prolongados y permanentes del mundo.

Israel mantiene un sistema de propiedad estatal de la tierra laborable para asegurar la primacía de los judíos. El régimen legal también garantiza a los recién llegados, todos los derechos negados a la población originaria. Un judío proveniente de cualquier parte del mundo tiene más prerrogativas que los antiguos moradores del lugar. Con ese sistema institucional se ha erigido, en los hechos, otra variante de las teocracias imperantes en Medio Oriente.

El estado de Israel fragmenta a la población palestina en tres tipos de encarcelamientos. Los colonos regentean la prisión de Cisjordania, los soldados custodian los barrotes de Gaza y el sistema político enclaustra a los viejos residentes árabes. Con expulsiones y apartheid se ha desgarrado a toda la sociedad palestina.

Esa cirugía fue intensificada durante el mandato de Trump. El magnate incentivó la ocupación definitiva de Cisjordania y bendijo los nuevos muros y corredores que manejan los colonos. El reconocimiento internacional de Jerusalén como la capital de Israel constituiría el broche final de esa apropiación.

Basta observar los sucesivos mapas de Israel (1948, 1973, 2001, 2021) para constatar la impresionante expansión de sus territorios. El sionismo programó metódicamente ese proyecto colonialista. En sus inicios justificaba la creación de un “hogar nacional judío”, alegando derechos milenarios estipulados en las escrituras de la Biblia.

Posteriormente presentó el mismo objetivo como una reparación internacional a los sufrimientos padecidos con el holocausto. Pero omitió que esa compensación no debía basarse en el sufrimiento de otro pueblo. Con sucesivas implantaciones de pobladores foráneos terminó reproduciendo en Medio Oriente la tragedia vivida en Europa. Palestina no era una “tierra vacía” a la espera de un aluvión de inmigrantes. Albergaba una masa de habitantes organizados en comunidades multiétnicas, que fueron sometidas al suplicio de la Nakba (catástrofe).

Los administradores del decadente imperio inglés iniciaron ese desastre, mediante la típica remodelación del mapa que en todos los continentes consumaban sin consultar a los involucrados. La mayoría de los habitantes de Palestina se oponía a partición forzada de 1948 y a la consiguiente expulsión de la población originaria. Las familias que huyeron, fueron engañadas o perdieron sus pertenencias a punta de pistola quedaron automáticamente transformadas en refugiados, desprovistos del elemental derecho de retorno a sus hogares.

Desde ese momento Israel afronta el dilema sin solución de su proyecto colonialista. Debe lidiar con una masa de pobladores que no puede absorber, expulsar ni exterminar. Al concluir la guerra de 1967 los palestinos no repitieron la escapatoria de 1948. Frente al dramático y conocido destino de los refugiados, decidieron permanecer en sus hogares y comenzar la resistencia.

En los últimos sesenta años Israel ha respondido a esa defensa con violencia, masacres y muros, pero no ha podido capear los efectos de la demografía. La presencia de siete millones de palestinos entre siete millones de israelíes, torna inviable el aterrador ideal del sionismo. El genocidio perpetrado con los indios en Estados Unidos (y su posterior agolpamiento en alejadas reservas fronterizas), no puede repetirse en un diminuto territorio de Medio Oriente. El colonialismo del siglo XXI confronta con múltiples obstáculos.

FRACASOS Y RESISTENCIA

Netanyahu perpetró su nueva matanza en Gaza pero no doblegó a los resistentes. Destruyó edificios y asesinó niños sin contener la lluvia de cohetes. Tampoco desmanteló los túneles construidos por Hamas para almacenar esos misiles. Para demoler esa estructura necesitaba una nueva invasión que prefirió soslayar. Optó por aceptar la tregua, frente a la tenebrosa perspectiva de quedar empantanado en otra incursión territorial. Recordó que el último intento de ocupar Gaza desembocó en el retiro forzoso de los colonos y los soldados.

Igualmente impactante ha sido la resistencia de los palestinos de Cisjordania. Libraron con éxito una sucesión de pequeñas batallas contra el invasor. En Jerusalén frenaron la introducción de nuevos controles, impidieron el desalojo de familias de un barrio codiciado por los expansionistas y detuvieron las provocaciones sobre la mezquita de Al Aqsa.[3]

Pero la mayor sorpresa provino del interior de Israel. Por primera vez en mucho tiempo los árabes de ese territorio se sumaron públicamente a las protestas callejeras. Los actos y la huelga general en las denominadas ciudades mixtas retrataron la pujanza combativa de una nueva generación.

Esa intervención reavivó la unidad de los palestinos fragmentados en tres segmentos por el sistema colonial. El paro en Israel, las manifestaciones en Cisjordania y la resistencia de Gaza han permitido recuperar la potencialidad militante de toda una nación oprimida.

La violenta respuesta israelí reactivó, a su vez, la centralidad de la causa palestina en el mundo árabe. Encuestas recientes han confirmado el abrumador apoyo a esa lucha y el rechazo a la complicidad de los gobernantes con el enemigo sionista.[4]

La lucha de los palestinos ha recobrado impulso. No lograron recuperar sus tierras, ni construir un estado, pero consolidaron la legitimidad de su demanda. Israel no consigue ignorarlos, ni borrarlos del escenario internacional. Debe disimular las viejas proclamas del sionismo, que convocaban “al arreglo del problema palestino entre los propios árabes”, utilizando “el gran espacio que existe para ellos en otros lugares de Medio Oriente”.

El rebrote actual del conflicto pone también en aprietos a los recientes “acuerdos de Abraham” que Israel suscribió con varios emiratos. Los reyezuelos justificaron esa traición con la ridícula promesa de inducir a Netanyahu a moderar su anexionismo.

Los sionistas afrontan un complejo escenario que agrieta al establishment israelí. Aumentan las críticas al último operativo y reaparece el recuerdo de las derrotas bélicas y los reveses geopolíticos. Israel conoció el amargo sabor del repliegue en la guerra de 1973 y en la salida del sur del Líbano en 1982. Las nuevas resistencias palestinas han comenzado a quebrantar el triunfalismo de los últimos tiempos.

¿DOS ESTADOS O UN ESTADO?

Israel instrumenta su expansión con un gran despliegue de hipocresía. Finge el carácter provisional de ocupaciones que paulatinamente transforma en expropiaciones definitivas. Convierte de esa forma las mejores zonas de Cisjordania en sólidos asentamientos protegidos con retenes militares.

Cuando deben emitir algún comentario sobre esas confiscaciones, sus voceros recurren a pretextos inverosímiles. Aprovechan la complicidad de la “comunidad internacional”, que encubre todas las fechorías de los sionistas con algún comunicado de ocasión. La diplomacia europea se ha especializado en ese tipo de pronunciamientos verbales carentes de efectos prácticos.

La continuada ampliación territorial de Israel ha demolido el ensueño de los dos estados, que promocionaban los suscriptores del acuerdo de Oslo. Este convenio nunca contempló la constitución real de un estado palestino. Omitía el retorno de los refugiados y encubría la multiplicación de los asentamientos judíos. Enmascaró ese avance de la colonización hasta que la derecha capturó el gobierno israelí y enterró el inservible disfraz de las anexiones.

Esa expansión del colonialismo fue también pavimentada por la capitulación de la OLP, que ensombreció su heroica historia de resistencia aprobando un acuerdo que ha imposibilitado la creación del estado palestino. Ese aval afectó la credibilidad de la autoridad nacional palestina.

Esa dirección ejerce actualmente funciones administrativas en Cisjordania en convivencia con los ocupantes. Su dependencia financiera de las corruptas dictaduras y monarquías de Medio Oriente no es ajena a la actitud sumisa que adoptó en las últimas décadas. La ausencia de elecciones impide verificar qué grado de respaldo efectivo mantiene entre la población, frente a la gran influencia conquistada por los sectores (como Hamas), que rechazaron el sometimiento al expansionismo israelí.

La solución de los dos estados ha quedado totalmente sepultada en los términos actuales. Sólo una gran derrota de Israel obligaría al ocupante a negociar las dos cláusulas requeridas para resucitar esa salida: el retiro a las fronteras de 1967 y alguna reconsideración del retorno de los refugiados.

Ningún esbozo del estado palestino es viable desconociendo esas exigencias. El repliegue del territorio conquistado en la guerra de seis días es imprescindible para integrar a Cisjordania con Jordania y la deuda con los refugiados supone negociar distintas alternativas de reparación. En el contexto de la crisis creada por la primera intifada y el empantanamiento militar en el sur del Líbano hubo conversaciones (Taba, Ginebra) que llegaron a evaluar un asomo de esas posibilidades.

Los partidarios de retomar ese camino suelen discrepar en la forma de efectivizarlo, pero coinciden en señalar que aporta la única solución realista en escenario actual.[5] En la misma línea, otros imaginan que Jerusalén podría convertirse en un micro-modelo de esa solución, si la ciudad es unificada y al mismo tiempo dividida en una capital israelí occidental y otra palestina oriental.[6] El objetivo más deseable de un esquema confederativo podría suceder en el futuro a esa primera gran conquista.

Los críticos de esta propuesta destacan la obsolescencia de esa salida. Consideran que el proyecto de los dos estados podría haber funcionado en el pasado, pero quedó enterrado por la frustración de Oslo y la conversión de Cisjordania en un anexo de Israel. Proponen retomar la vieja tesis de la OLP de forjar un sólo estado laico y democrático.[7] Esta mirada ha ganado adeptos en distintas franjas juveniles.[8]

A favor de este curso se presenta el antecedente sudafricano de desmantelamiento del apartheid. Para preservar sus privilegios económicos, la minoría blanca se avino a generalizar el status ciudadano y a compartir el sistema político con las elites negras. Conviene igualmente recordar que la economía sudafricana integraba a los trabajadores negros explotados a sus actividades y la colonización israelí expulsa a los palestinos de sus tierras para apropiarse de sus medios de vida.

Los promotores de un sólo estado también remarcan la mayor afinidad de su planteo con las campañas internacionales de solidaridad con Palestina y boicot a la economía israelí (BDS). Subrayan que con esa estrategia se reconstruyen, además, los puentes entre dos comunidades enfrentadas. En las movilizaciones recientes, israelíes y palestinos compartieron tribunas exhibiendo prometedores signos de esa convergencia.

SIONISMO, JUDAISMO, ANTISEMITISMO

Cualquier expresión de solidaridad con Palestina afronta la inmediata respuesta denigratoria del establishment sionista. Los críticos del estado de Israel son acusados de ignorar los “derechos del pueblo judío”, como si esas prerrogativas debieran materializarse con la opresión de otra colectividad. Un colono que confisca parcelas aplasta derechos ajenos, en lugar de ejercer los propios. Lo mismo vale para un soldado que responde con balas a las piedras lanzadas por los resistentes.

Los sionistas contraatacan identificando cualquier cuestionamiento a Israel con el antisemitismo. Pero olvidan que las víctimas palestinas de sus matanzas comparten la misma raíz semítica de los pobladores judíos. Las acusaciones de antisemitismo emitidas sin ton ni son, apuntan a recrear temores ancestrales divorciados de la realidad contemporánea. Se imagina la persistencia de un gran acoso universal sobre los judíos, que Israel contrarrestaría con exhibiciones de brutalidad militar.

Pero en la actualidad las comunidades judías de mundo no afrontan ningún peligro significativo. Y la eventual reaparición de esa amenaza no quedaría atemperada con el asesinato de niños Gaza. Los sionistas resucitan el miedo al antisemitismo, para erosionar la convivencia (y mixtura) de los judíos con las distintas colectividades de sus países de origen. Recrean diferencias y propician antagonismos para fomentar la emigración a Israel.

Los judíos que rechazan esa política de auto-segregación y hostilidad al entorno son presentados como traidores a la comunidad (“se odian a sí mismos”). La simple búsqueda de coexistencias e integraciones es mal vista por los forjadores de una identidad separada. También exacerban las viejas modalidades del nacionalismo reaccionario, para justificar el despojo colonial en Medio Oriente con alusiones misioneras a la supremacía de un “pueblo elegido”

Todo el armazón conceptual del sionismo se asienta en la errónea identificación del judaísmo, el estado de Israel y el sionismo. Confunden tres conceptos muy distintos.

El judaísmo es la religión, la cultura o la tradición de un pueblo diseminado por muchos países. En cambio Israel conforma una nación surgida de la partición y colonización del territorio originalmente habitado por los palestinos. A su vez el sionismo es la ideología colonialista que justifica esa expropiación, con extravagantes teorías de exclusiva pertenencia de esa zona a los inmigrantes judíos. El antisionismo critica esa retrógrada concepción, sin adoptar actitudes anti-judías o anti-israelíes.[9]

El sionismo oscurece esas distinciones, para presentar la lucha de los palestinos como una amenaza a la supervivencia de los israelíes en Medio Oriente y de los judíos en el resto del mundo. Interpreta las convocatorias “a destruir el estado de Israel” (que repiten los mandatarios de Irán y varias corrientes islámicas), como una corroboración de sus advertencias.

Pero en su formato inicial ese viejo enunciado no era un llamado a consumar actos de genocidio o exilios forzados. Proponía el reemplazo del engendro creado por la partición (estado de Israel) por una nueva estructura estatal laica, democrática e integrada por todos los habitantes del territorio.

Al cabo de varias décadas ese escenario ha cambiado y en Israel se forjado una nación en el plano objetivo (lengua, territorio, economía común) y subjetivo (pasado y lazos culturales compartidos). Los derechos nacionales de los israelíes tienen la misma validez que los enarbolados por los palestinos y por eso la demanda de un sólo estado debe incluir actualmente el componente binacional.

UN EMBLEMA EN AMÉRICA LATINA

Los sionistas no libran una simple batalla de ideas contra sus opositores. Han consolidado una red de intereses en la cúspide del poder económico, militar y mediático de Estados Unidos, que se proyecta a otros países con gravitación de la comunidad judía. Influyen en los gobiernos, comparten actividades con las vertientes cristinas o evangelistas reaccionarias, manejan fondos millonarios y controlan instituciones, fundaciones y museos.

Esa presencia es muy visible en América Latina y especialmente en Argentina. En ese país la derecha sionista capturó la conducción de los principales organismos de la comunidad judía, consolidó vínculos con el macrismo y logró neutralizar (o acallar) al progresismo, luego de los irresueltos atentados a la embajada y la AMIA. Alberto Fernández inició su mandato con un elogioso viaje a Israel.

El amparo oficial y la idolatría que despierta Israel en los medios de comunicación hegemónicos han potenciado, además, las campañas anti-palestinas. La denuncia que realizó, por ejemplo, un diputado de la izquierda de los bombardeos en Gaza fue recientemente sucedida por virulentas presiones para expulsarlo del Parlamento.

A escala regional, el sionismo está muy involucrado en acciones golpistas contra Venezuela. No olvidan la enorme simpatía que generaron los pronunciamientos de Chávez en Palestina. El gestor del proceso bolivariano destacó las raíces comunes de las batallas populares que se libran en América Latina y el mundo árabe. Resaltó la resistencia al saqueo de los recursos naturales, en dos regiones que han padecidos los mismos despojos y agresiones del imperialismo estadounidense.

Washington ambiciona el petróleo de Venezuela y Medio Oriente. Por eso acosa a todos los países que protegen sus riquezas y ha buscado emular el militarismo israelí en América Latina, montando un apéndice bélico muy semejante en Colombia. Pero no puede contrarrestar la enorme simpatía que suscita la causa palestina en toda la región.

Palestina es el gran emblema de los jóvenes que desafían a los gendarmes en las calles de Cali, Santiago o Lima. Encarna una rebelión heroica contra la injusticia que despierta admiración en todos los rincones de América Latina. Palestina está muy presente en el corazón de nuestros pueblos.

RESUMEN

Las atrocidades cometidas por el ejército israelí suscitan nuevas protestas entre los herederos de la tradición humanista del judaísmo. Esa reacción es mayor en América Latina, frente a la importación derechista de los brutales métodos utilizados en Medio Oriente. Con anexiones y apartheid Israel participa en el rediseño imperial de la región, pero su proyecto colonialista no es viable en el siglo XXI.

La resistencia en Gaza, Cisjordania y las ciudades mixtas recompone el fragmentado tejido de los palestinos. La solución de los dos estados exigiría la reparación a los refugiados y el dudoso fin de la ocupación. Por eso gana adeptos el proyecto de un sólo estado, binacional, laico y democrático. Es necesario distinguir la cultura judía y la nación israelí del expansionismo sionista y apuntalar una lucha de Palestina que suscita admiración en América Latina.

Notas:

[1] https://ernestovillegassite.wordpress.com/2021/05/25/raices-judias-contra-genocidio-en-palestina/ Foro internacional «Raíces judías contra genocidio en Palestina» YouTube: https://bit.ly/3yItyYE

[2] Armanian, Nazanin. Palestina: un genocidio en cámara lenta, 18-5-2021,

[3] Juma, Jamal. La Operación “Guardián de los muros” no reparará los muros del apartheid de Israel, 15/05/2021. http://rebelion.org/la-operacion-guardian-de-los-muros-no-reparara-los-muros-del-apartheid-de-israel

[4] Harb, Imad. El absoluto fracaso de los Acuerdos de Abraham, 21/05/2021, https://rebelion.org/el-absoluto-fracaso-de-los-acuerdos-de-abraham/

[5] Chomsky, Noam; Achcar, Gilbert (2007). Estados peligrosos: Oriente Medio y la política exterior estadounidense. Barcelona: Paidós (cap 5)

[6] Margalit, Meir. En Israel todo el mundo trabaja para la derecha, 18-5-2021,

[7] Pappé, Ilan. Podemos contar los días hasta el próximo ciclo de violencia, 23-5-2021, https://www.eldiarioar.com/mundo/illan-pappe-historiador-israeli-contar-dias-proximo-ciclo-violencia_128_7963376.html

[8] Baroud, Ramzy, Hay que superar el apartheid en Palestina. La solución de un Estado no es ideal, pero es justa y posible, 07/12/2020, https://rebelion.org/la-solucion-de-un-estado-no-es-ideal-pero-es-justa-y-posible/

[9] Katz Claudio. Los argumentos por Palestina, 4-9-2006, https://katz.lahaine.org/los-argumentos-por-palestina/

Claudio Katz. Economista, investigador del CONICET, profesor de la UBA, miembro del EDI. Su página web es: www.lahaine.org/katz

El Congreso chileno redacta un proyecto de ley para boicotear bienes de los asentamientos israelíes

Foto: Movimiento de Boicot, Desinversión y Sanciones, también conocido como BDS.
04 de junio de 2021

El proyecto de ley de boicot es la última de una serie de medidas adoptadas por el Congreso de Chile y los municipios del país sudamericano.

El Congreso chileno redactó un proyecto de ley para boicotear bienes, servicios y productos de los asentamientos israelíes, y los judíos chilenos expresaron su indignación por la última medida antiisraelí de los parlamentarios chilenos.

El proyecto de ley fue elaborado por el Grupo Interparlamentario Chile-Palestina en la Cámara de Diputados del Congreso de Chile.
 
Si bien el proyecto de ley se refiere sólo a «territorios ocupados ilegalmente» y no hace ninguna mención específica a Israel o los territorios palestinos, Sergio Gahona, el líder de la iniciativa y diputado de Chile, y varios otros parlamentarios se refirieron al proyecto de ley como apuntando a Israel.
 
Gahona vestía un Keffiyeh (un tocado árabe) cuando anunció el proyecto de ley, según la Comunidad Palestina de Chile.
 
El proyecto de ley establece que los importadores de productos o servicios de «asentamientos ilegales en territorios ocupados, según lo determinado de conformidad con el derecho internacional y declarado tal», sean sancionados con las penas asociadas al delito de contrabando.
 
El castigo podría incluir una multa de hasta cinco veces el valor en aduana de las mercancías. 
 
Chile alberga la mayor comunidad de la diáspora palestina fuera de Oriente Medio.
 
La Comunidad Judía de Chile y la Comunidad Chilena de Israel condenaron el proyecto de ley y expresaron su indignación porque los parlamentarios se estaban enfocando en boicotear a Israel mientras Chile atraviesa una crisis política, social, económica y de salud.
 
«Si una moción como esta tiene éxito, seríamos el único país del mundo en tomar una medida de boicot comercial de esta magnitud contra un estado democrático como Israel», escribió la Comunidad Judía de Chile en un comunicado el jueves.
 
La comunidad judía advirtió que la moción «crea un ambiente claramente hostil contra los miembros de la comunidad judía de nuestro país, lo que se refleja en diversas formas de agresión y antisemitismo, que se han incrementado de forma alarmante en las últimas semanas».
 
La Comunidad Chilena de Israel afirmó que «definitivamente no le sorprendió la presentación del proyecto de ley BDS».
 
«Han estado anunciando el proyecto, junto con varias legislaciones antisemitas durante los últimos años», dijo Gabriel Colodro, presidente de la Comunidad Chilena de Israel. «Estamos siendo testigos con tristeza de cómo Chile, al menos, el Congreso chileno, se convierte en uno de los cuerpos legislativos más antisemitas (sic.) Del mundo».
 
El proyecto de ley es la última de una serie de medidas adoptadas por el Congreso de Chile y los municipios del país sudamericano.
 
En 2020, el Senado chileno aprobó una resolución en la que pedía al presidente de Chile, Sebastián Piñera, que adoptara una ley que boicoteara los bienes de los asentamientos y prohibiera la actividad comercial con las empresas que operan allí. En 2018 se aprobó una resolución similar.
 
Además, en 2018, el municipio de Valdivia decidió prohibir a la ciudad firmar contratos con cualquier empresa vinculada a Israel. Más tarde, la Contraloría Nacional de Chile decidió que tal medida era ilegal , ya que solo el jefe de Estado podía decidir sobre tal boicot.
 
Fuente: https://www.jpost.com

La Casa Blanca evita la pregunta sobre el derecho de autodefensa de los palestinos

Foto: la secretaria de prensa de la Casa Blanca, Jen Psaki, el 17 de febrero de 2021 en Washington, DC [Drew Angerer/Getty Images].

14 de mayo de 2021

La portavoz de la Casa Blanca, Jen Psaki, evitó la pregunta de un periodista sobre si el presidente estadounidense, Joe Biden, cree que los palestinos tienen derecho a la autodefensa en medio de los ataques aéreos israelíes, informó la Agencia Anadolu.

«Hemos escuchado repetidamente con respecto a las declaraciones sobre la violencia en Israel que Israel tiene un derecho legítimo a la autodefensa pero no estamos escuchando sobre el derecho de los palestinos a la autodefensa. ¿Por qué es así? ¿cree el presidente que los palestinos tienen derecho a la autodefensa?», preguntó un periodista.

En respuesta, Psaki no dijo «sí» o «no» a la pregunta, en cambio, se limitó a decir que Estados Unidos está trabajando para desescalar y tratar de reducir la tensión en la región.

«Permítanme decir en primer lugar que creo que es importante señalar, como creo que estarán de acuerdo, que estos ataques [de cohetes] proceden de Hamás y que mucha gente palestina está siendo puesta en peligro debido a la violencia que se está produciendo de un lado a otro.

«Y el presidente, en su declaración de ayer, también lo dejó claro. Subrayó la importancia de trabajar para impulsar la paz en toda la región, incluso entre israelíes y palestinos. Cualquier pérdida de vidas, cualquier amenaza a la vida, que ciertamente hemos visto, es una tragedia», dijo.

Las tensiones se han disparado en el barrio de Sheikh Jarrah, en Jerusalén Este, desde la semana pasada, cuando un tribunal israelí ordenó el desalojo de familias palestinas, que posteriormente se retrasó.

Biden dijo el miércoles que Israel «tiene derecho a defenderse cuando tiene miles de cohetes volando hacia su territorio» mientras la violencia se intensifica entre Israel y Palestina.

Cuando el reportero preguntó si la administración de Biden también condena los desalojos forzosos de palestinos de sus hogares, Psaki dijo que los funcionarios estadounidenses han planteado la cuestión a muchos niveles, pero evitó responder a la pregunta directamente.

«Hemos hablado de eso en nuestras lecturas y ciertamente nuestro asesor de seguridad nacional ha planteado y hemos planteado en muchos niveles, la importancia de abordar la construcción en estas comunidades y el hecho de que, ya sabes, con el fin de progresar y avanzar hacia la desescalada. Es una cuestión importante que hay que abordar. Creo que tenemos que seguir avanzando», concluyó.

Los palestinos que protestan en solidaridad con los residentes de Sheikh Jarrah han sido blanco de las fuerzas israelíes.

La escalada se tradujo en ataques aéreos de Israel sobre Gaza, que han dejado decenas de muertos y cientos de heridos.

Israel ocupó Jerusalén Este durante la guerra árabe-israelí de 1967 y se anexionó toda la ciudad en 1980, una medida que nunca ha sido reconocida por la comunidad internacional.

Fuente: Monitor Medio Oriente en Español 

El ex Pink Floyd Roger Waters le pidió a la FIFA y la UEFA que expulse a los equipos israelíes

13  de abril de 2021

El músico británico pidió el boicot para eliminar el «racismo de los israelíes». La Asociación de Fútbol de Israel le pidió que use su posición como «puente para la paz y la unidad».

Roger Waters, quien fuera bajista y compositor de grandes clásicos de Pink Foyd, volvió a la carga con su pedido de boicot a los equipos de fútbol de Israel. El músico que considera al país como como un Estado opresor y racitsa por su posición ante palestina pidió publicametne a la Fifa y a la Uefa que expulse a los equipos israelíes de sus competencias oficiales.

«FIFA, UEFA, expulsad a los equipos israelíes, decid no al racismo en el fútbol», posteó el músico británico en su cuenta oficial de Twitter, mensaje que despertó la inmediata reacción de la Asociación de Fútbol de Israel que le pidió al rockero que, desde su lugar, utilice el fútbol como “puente para la paz y la unidad”.

«Querido Roger Waters, en lugar de añadir otro ladrillo al muro (haciendo referencia a la mítica canción de Pink Floyd, compuesta por el bajista, ‘Another brick in the wall’) de odios y boicots, únete a nosotros para convertir el fútbol en un puente de paz y unidad», posteó la entidad que rige los destinos del fútbol en Israel.

Waters no demoró en responder: “Mi campaña consiste en eliminar los ladrillos del apartheid y el racismo israelíes del bello juego. Acabad con la ocupación y aceptad la plena igualdad de derechos para toda la gente de Tierra Santa, y entonces seréis bienvenidos de nuevo al campo de juego”.

«Poned fin a la ocupación y aceptad igualdad de derechos para la gente de Tierra Santa y y entonces seréis bienvenidos de nuevo al terreno de juego», finalizó el autor de la aclamada obra conceptual «The Wall». Sus palabras desataron una catarata de cometarios en las redes sociales.

La respuesta en las redes sociales

Entre los que le replicaron al músico se contó Yonathan Weiss señaló a Waters, que señaló la falacia de su declaración. “¿Sabes que el capitán del equipo de fútbol de Israel es musulmán? Se llama Bibras Natkho y es un gran y querido jugador de fútbol. En el equipo hay también otros grandes futbolistas musulmanes como Dia Saba, Mohammad Abu Fani, Mu’nas Dabbur y muchos más. A mí no me parece racismo”, tuiteó Weiss.

La Asociación de Fútbol de Israel ante el anterior llamado al anterior llamado al boicot de Waters, hecho después de que viera un video del embajador de Israel en Estados Unidos y Naciones Unidas, Gilad Erdan, en el que se oponía a la renovación de la financiación de la UNRWA, pidió a la Federación Internacional de Fútbol Asociado (FIFA) y a la Unión de Asociaciones Europeas de Fútbol (UEFA) que prohibieran los equipos israelíes.

 

“FIFA UEFA. Prohíban a los equipos ISRAELÍES de la competición internacional. Digan NO AL RACISMO EN EL FÚTBOL”, tuiteó Waters, quien fue acusado por grupos judíos en el pasado de hacer uso de tópicos antisemitas, como tener un cerdo inflable gigante con la estrella de David y el signo del dólar en sus conciertos.

Una campaña contra Israel

Waters también publicó en Facebook el sábado haciéndose eco de sus comentarios en Twitter mientras promocionaba su concierto “Live for Gaza”.

“Voy a aprovechar esta oportunidad para pedir a los jugadores de la EPL que se unan a mí en una campaña internacional para persuadir a la FIFA y a la UEFA de que prohíban a la selección nacional de fútbol de Israel y a los clubes de fútbol israelíes la competición internacional hasta que Israel ponga fin a sus políticas racistas de apartheid”, escribió.

“¿Te arrodillas todos los sábados? ¿Y bien? Tienes una gran voz, por favor únete al coro a favor de los derechos humanos. FIFA UEFA PROHIBA LOS EQUIPOS ISRAELÍES”, añadió.

Waters pidió el boicot a los equipos israelíes en marzo, durante un acto retransmitido en directo en el que se culpó a los judíos de antisemitismo y los oradores hicieron comentarios ofensivos sobre el Holocausto.

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